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6 de marzo de 2024

El lince euroasiático todavía vivía en los Picos de Europa en el siglo XIX

La paleóntologa Aurora María Grandal d´Anglade y la genetista Gloria González Fortes, de la Universidade da Coruña, el 5 de marzo de 2024 presentaron en el Museo de Preshistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), en Santander, los resultados del estudio de un esqueleto completo de lince euroasiático (Lynx lynx), excepto los cuatro colmillos, hallado por el grupo espeleológico Flash, de Madrid, en la sima Topinoria, en los Picos de Europa, cerca del pueblo de Bejes (Cantabria). 
De acuerdo con su esqueleto, pesaba unos 19,9 kilos, por lo que si fuera un macho (los datos morfológicos apuntan a ello) ese dato estaría dentro de lo normal para la especie, pero si fuera una hembra, sería mucho más grande que los ejemplares de las poblaciones actuales. Tienen problemas para el estudio del ADN nuclear porque hay pocos materiales de referencia con los que comparar. Aún así, esperan resolver con su estudio, entre otras cuestiones, el sexo del individuo o el diseño del moteado de la piel. 
También nos dijeron que el lince de la sima de Pagolusieta, en el Parque Natural de Gorbeia, municipio de Zeanuri (Bizkaia), de acuerdo con el estudio de sus restos óseos, es mucho más grande y pesado que cualquiera de los linces euroasiáticos actuales y que barajan la idea de que estos linces del sur de Europa fueran de un linaje de linces especialmente grandes. Supongo que esto ayudaría a explicar los relatos históricos de ataques al ganado en el norte de la península Ibérica.
La datación de Carbono 14 ha dado el resultado de que murió hace 210 años con un margen de error de 30 años, por lo que se convierten en los restos óseos de lince euroasiático más modernos hallados en la península Ibérica. 
Fue muy interesante la explicación de que, según los resultados del estudio del ADN mitocondrial, hay tres linajes fundamentales: uno mayoritario donde están los linces de Europa y todo el norte de Asia, y dos minoritarios, uno en la zona del Tibet y el otro en Turquía y el Cáucaso. El lince de la sima Topinoria está emparentado con los primeros, pero resulta muy distinto de los ejemplares de todas las poblaciones conocidas y estudiadas. En este árbol filogenético es el "ST", de Sima Topinoria.

8 de febrero de 2023

197 osos en Castilla y León, 131 en Asturias, 31 en Cantabria y 11 en Galicia

Entre los meses de agosto y diciembre de 2020 se recogieron muestras de excrementos y pelos en transectos que totalizan 7.606 kilómetros recorridos, 4.687 en la zona occidental y 2.919 km en la oriental, repartidos de la siguiente manera:

  • 1.734 km en Castilla y León (población occidental).
  • 1.967 km en Castilla y León (población oriental).
  • 2.977 km en Asturias (población occidental).
  • 241 km en Asturias (población oriental).
  • 591 km en Cantabria.
  • 317 km en Galicia.
Se recogieron 1.288 muestras, 936 de excrementos y 352 de pelo, repartidas de la forma siguiente:
  • 908 en Castilla y León.
  • 237 en Asturias.
  • 137 en Cantabria.
  • 6 en Galicia.
846 de esas 1.288 muestras pudieron ser identificadas a nivel de individuo, correspondiendo a 261 individuos distintos. El análisis genético ha sido realizado en el año 2021 por Natalia Sastre, investigadora y técnica de laboratorio del Servicio Genético Molecular de la Universidad Autónoma de Barcelona, y la responsable desde el año 2008 de la identificación genética a través de muestras no invasivas de los osos de los Pirineos. 
El análisis estadístico y la estima de la población la realizó durante el año 2022 José Jiménez García-Herrera, investigador del CSIC en Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, que estimado una población de 370 ejemplares, con un intervalo de confianza de 333-421 ejemplares, con 250 ejemplares en la población occidental y 120 en la oriental, repartidos de la siguiente manera:

  • 131 en Asturias.
  • 108 en León (población occidental) y norte de Zamora.
  • 89 en León (población oriental) y norte de Palencia.
  • 31 en Cantabria.
  • 11 en Galicia (Lugo y Ourense).
De los 370 ejemplares estimados, 210 serían machos y 160 hembras.

3 de marzo de 2018

Recomendaciones del Parlamento Europeo para la protección del Lobo

El Parlamento Europeo en el mes de febrero de 2018 ha dado a conocer un estudio que ha solicitado para la protección de cuatro grandes carnívoros europeos con el título de Large Carnivore Management Plans of Protection: Best Practices in EU Member States. Las recomendaciones para la protección del Lobo son las siguientes:
  • La gestión letal, mediante sacrificio o/y caza, no ha demostrado ninguna eficacia para mitigar las pérdidas provocadas por los lobos, a menos que la población se reduzca a niveles que no son compatibles con el mandato de la Directiva de Hábitats.
  • La adopción de medidas preventivas y la voluntad de cambiar los hábitos pecuarios contraproducentes parecen ser cruciales para lograr la tolerancia social y la coexistencia con los lobos, incluso cuando se están llevando a cabo otras medidas de gestión, como los programas de compensación. Además, los programas de compensación deberían integrarse con medidas preventivas para ser eficientes. También está claro que se debe ayudar a los ganaderos a aplicar estas medidas correctamente, especialmente en áreas donde los lobos han estado ausentes durante un cierto período de tiempo.
  • La difusión de las mejores prácticas preventivas y el intercambio de experiencias entre los agricultores debe ser alentada por las autoridades nacionales, las instituciones y las ONG. La tolerancia social hacia los lobos se ha argumentado como un aspecto clave para la conservación de esta especie. No obstante, se han desarrollado pocas investigaciones en Europa para investigar a fondo las actitudes humanas hacia los lobos en comparación con los estudios sobre la ecología y el comportamiento de la especie. Por lo tanto, se debe implementar una investigación específica a nivel europeo para investigar las actitudes del público hacia los lobos con respecto al uso de medidas preventivas, gestión letal y programas de compensación.
  • Varios estudios han subrayado la importancia de la disponibilidad de presas silvestres para reducir los ataques de ganado. De hecho, la gran escasez de presas silvestres a menudo se ha destacado como un factor importante que puede aumentar la predación del ganado por parte del lobo. Por lo tanto, se recomienda que una cantidad significativa y diversa de grandes presas silvestres esté disponible donde los lobos estén presentes. En aquellos países donde las presas silvestres se encuentren en bajas densidades, es aconsejable un programa de reintroducción bien planificado.

26 de abril de 2017

Osos, noticia de una cacería de hace un siglo en Saja

Víctor Rodríguez ha encontrado esta noticia del 15 de septiembre de 1922 en el periódico ABC.
Tomé esta fotografía del Cueto de La Concilla desde Collado de Sejos, Polaciones-Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga (Cantabria) el 10 de noviembre de 2015.

3 de abril de 2017

5 de enero de 2017

Libro "Encuentros con Lobos"

Tundra Ediciones (www.tundraediciones.es) ha editado el libro "Encuentros con Lobos". Víctor J. Hernández tuvo la genial idea de invitar a 38 naturalistas e investigadores que relatan las vivencias personales de campo que más les marcaron o les proporcionaron el recuerdo más intenso de entre sus experiencias con el lobo. Una obra que nos muestra la emoción por tener la inmensa fortuna de que todavía campe por nuestros montes este extraordinario y emblemático animal, con el fin de ahondar y extender la preocupación por su conservación. Yo participo con el capítulo que titulé "Soñando con un futuro mejor para los lobos".

6 de diciembre de 2016

Ratón leonado

El Ratón leonado (Apodemus flavicollis) es una especie tan parecida al Ratón de campo (Apodemus sylvaticus) que su identificación segura solo es posible mediante un análisis genético. Sin embargo, varios especialistas han estudiado y publicado varios artículos científicos con el objetivo de permitir su identificación mediante la toma de medidas biométricas. En general, el Ratón leonado es más grande, tiene la cola más larga y presenta un conspicuo collar de color amarillo en la garganta, aunque en los ejemplares ibéricos a menudo está reducido a una simple mancha en la garganta. Además, en el Ratón leonado las partes ventrales son más claras y contrastadas con las superiores.
Los autores del artículo "Morphometric key for the discrimitaion of two wood mice species, Apodemuys sylvaticus and A. flavicollis", publicado en el año 2009 en la revista Acta Zoologica Acadamiae Scientiarum Hungaricae escribieron en su resumen que "se examinaron dieciséis medidas craneales en 311 especímenes genéticamente identificados de Apodemus sylvaticus y A. flavicollis con el fin de establecer una clave de identificación simple para identificar estas dos especies morfológicamente similares...La clave de identificación resultante incluye tres medidas craneales solamente (longitud de la serie molar inferior, longitud cóndilobasal y longitud de la bola timpánica) y permite la separación de las especies investigadas con una precisión del 98,3%. Además, se revisan algunos criterios de identificación previamente propuestos para A. sylvaticus y A. flavicollis y se discute su aplicabilidad".

1   Longitud de la serie molar inferior menor o igual a 3,8 mm                                           2
     Longitud de la serie molar inferior mayor de 3,8 mm                                                     3
2   Longitud cóndilobasal menor o igual a 23,3 mm                            Apodemus sylvaticus
     Longitud cóndilobasal mayor de 23,3 mm                                      Apodemus flavicollis
3   Longitud de la bola timpánica menor o igual a 4,4 mm                  Apodemus sylvaticus
     Longitud de la bola timpánica mayor a 4,4 mm                              Apodemus flavicollis
Apodemus flavicollis a la izquierda y A. sylvaticus a la derecha

Los autores del artículo "Field identification of Apodemus flavicollis and Apodemus sylvaticus: a quantitative comparison of different biometric measurements" publicado en el año 2015 en la revista Mammalia, dijeron en su resumen que "la identificación del ratón de campo (Apodemus sylvaticus) y del ratón leonado (Apodemus flavicollis) en el campo ha desafiado a muchas generaciones de mastozoólogos de campo, particularmente en el norte de España y la Italia continental. Estas dos especies presentan características morfológicas y morfométricas muy similares, especialmente cuando son simpátricas. Los métodos de identificación existentes se basan en medidas morfométricas y biométricas recogidas en animales muertos o anestesiados, mientras que en muchos estudios de campo la medición solo puede tomarse en animales vivos y despiertos. Los métodos genéticos, sin embargo, consumen mucho tiempo, son caros y no permiten la identificación inmediata en el campo, lo cual es un requisito en muchos tipos de trabajos de ecología. Los objetivos de esta investigación fueron: 1) evaluar las mediciones biométricas (peso y longitud de la pata posterior) que permiten la identificación de especies en animales vivos y despiertos y 2) desarrollar un modelo predictivo y un software que, sujeto a un refinamiento basado en el área de estudio, permitirá a los investigadores priorizar la selección de los individuos para ser identificados mediante análisis molecular. Este modelo, basado en una gran muestra de individuos capturados (más de 1.500) en dos sitios diferentes en el centro de Italia, debería ayudar a clasificar individuos vivos y despiertos de las especies de Apodemus. Se adjunta a este documento una hoja de cálculo de Microsoft Excel que se puede utilizar para aplicar el modelo a nuevos datos." En los cráneos de Apodemus que aparecen en las egagrópilas es imposible tomar las medidas de la longitud cóndilobasal y la de la bola timpánica porque falta la parte posterior de los cráneos. Carlos Nores en su artículo "Diferenciación biométrica de Apodemus sylvaticus y Apodemus flavicollis en la Cordillera Cantábrica. Primeros resultados", publicado en 1988 en la Revista de Biología de la Universidad de Oviedo elaboró una clave de identificación basándose en la tesis doctoral de 1974 de L. Pasquier, titulada "Dynamique évolutive d´un sousgenere de Muridae, Apodemus (Sylvaemus). Etude de biomètrique des caractères dentaires de populations fossiles et actuelles d´Europe occidentale".
En este ejemplar de Ratón leonado se aprecia el collar amarillo alrededor del cuello, así como el color blanco puro de sus partes inferiores. Murió por estrés de captura el 1 de noviembre de 1994 cerca del barrio de La Lama, municipio de Karrantza (Bizkaia), según explicamos en el artículo "Uso de cajas anidaderas por lirones grises (Glis glis) y ratones leonados (Apodemus flavicollis) en el norte de la Península Ibérica", publicado en 1995 en la revista Doñana, Acta Vertebrata.
El Ratón leonado dentro de la península Ibérica está restringido a los bosques del tercio norte. Presenta fluctuaciones anuales, con máximos entre agosto y noviembre, y una disminución en invierno y primavera, cuando alcanza los mínimos poblacionales.

28 de octubre de 2016

León europeo

El 13 de octubre de 2016 la Diputación Foral de Bizkaia dio a conocer la existencia de una pared con grabados excepcionales de la fauna prehistórica en la cueva de Armintxe, dentro del actual casco urbano de Lekeitio (Bizkaia). Las representaciones fueron realizadas hace unos 14.000 años mediante micro desconches que hacen que las figuras se vean perfectamente. Estas son las primeras representaciones de leones encontradas en las cuevas de la Cornisa Cantábrica. Y el 26 de octubre de 2016 se publicó en la revista PLos ONE el artículo "Under the skin of a lion: unique evidence of Upper Paleolithic exploitation an use of Cave Lion (Panthera spelaea) from the Lower Gallery of La Garma (Spain)", en el municipio de Ribamontán al Monte (Cantabria), donde se da noticia del descubrimiento de 9 garras de león de hace 16.000 años según los análisis con C14. Según su autora principal, Marian Cueto, "humanos y leones eran competencia en frágil equilibrio, pero este se rompió durante el Paleolítico Superior, cuando la población humana se incrementó progresivamente, lo que aumentó la presión sobre la población de leones, que seguramente salieron perjudicados con el cambio." Los restos encontrados forman parte de la piel de un solo león extendida sobre una de las cabañas, a modo de cobertura.
El León europeo (Panthera leo europaea) vivió en la región Cantábrica hasta hace 8.500 años y el hombre prehistórico del Magdaleniense y del Aziliense convivió con este gran depredador. En el Pleistoceno Superior en Europa vivieron dos leones: el León europeo y el León de las cavernas (Panthera spelaea), de mayor tamaño. Según la Figura 1 del artículo de Jesús Altuna "Asociaciones de macromamíferos del Pleistoceno Superior en el Pirineo Occidental y el Cantábrico", publicado en "The late quaternary in the Western Pyrenean Region", editado por Alejandro Cearreta (gracias Alex), Félix M. Ugarte y la Universidad del País Vasco, el León de las cavernas se extinguió en el Würm antiguo, mientras que el León europeo a comienzos del Holoceno. En realidad, los leones modernos serían descendientes del León de las cavernas, según el artículo "Revealing the maternal demographic history of Panthera leo using ancient DNA and a spatially explicit genealogical analysis", publicado en el año 2014 en la revista BMC Evolutionary Biology. Según este artículo, el león europeo llegó desde África a Europa hace unos 21.000 años. Todos los restos europeos de leones más antiguos serían de león de las cavernas, que se habría extinguido hace unos 12.500 años. En el período entre hace 21.000 y 12.500 años en Europa vivieron dos especies de leones: el león europeo, subespecie formada en Europa a partir de animales llegados de África y los descendientes de su ancestro, el león de las cavernas. A partir de entonces en Europa siguió habitando el León europeo, hasta su extinción hace unos 2.000 años. El León de las cavernas recibe su nombre común por el hecho de que grandes cantidades de sus restos han sido hallados en cavernas, pero es dudoso que haya vivido en ellas. 
En la región Cantábrica hay unos pocos restos atribuidos al León de las cavernas, hallados en Asturias, Cantabria, Álava (en la cercana cueva de Mairuelegorreta) y Gipuzkoa. La mayoría de los restos hallados en esta región son de León europeo, encontrados en Asturias, Cantabria, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Los restos más recientes de todo el Cantábrico son los hallados en la cueva de La Riera, Posada de Llanes (Asturias) en el Aziliense y que tendrían una antigüedad de unos 8.500 años, dados a conocer en el año 1986 por Jesús Altuna en "The Mammalian faunas from the prehistoric site of La Riera" de la publicación "La Riera Cave. Stone age hunter gatherer adaptations in Northern Spain", editada por Arizona State University. 
El León europeo es la subespecie extinta que vivió en el continente europeo hasta tiempos históricos, caracterizado por una melena corta y restringida al cuello. Se distingue del León de las cavernas porque este era mayor y carecía de melena, según las representaciones del arte rupestre prehistórico. El historiador griego Heródoto (484-425 a. C.) registró la presencia del León europeo en el norte de Grecia y Aristóteles (384-322 a. C.) dejó escrito que las cacerías de leones eran cotidianas y practicadas tanto por nobles como por plebeyos. Los leones mataron varios de los dromedarios de carga que llevaba Jerjes (519-465 a. C.), rey del Imperio Persa, en su avance a través de Macedonia en el año 480 a. C. El León europeo carecía de melenas abdominales y laterales, lo que le distingue del León asiático (Panthera leo persica), subespecie de la que en el año 2010 sobrevivían unos 411 ejemplares en estado silvestre en el Bosque de Gir (India). En la fotografía, del 8 de agosto de 2011, un león funerario esculpido en mármol hacia el año 350 a. C., de Glyphada (Grecia), conservado en el Museo de Louvre, París.
El León norteafricano (Panthera leo leo) vivió en el norte de África, desde el Sahara hasta el norte de Etiopía. Fue un animal sagrado para los egipcios: la diosa Sekhmet. Por su fortaleza y ferocidad también fue reverenciado por otros pueblos del norte de África, pero ninguno le dio tanta importancia como los romanos, que los importaron durante siglos para usarlos en sangrientos combates circenses contra otros animales o personas (gladiadores, prisioneros y condenados). La posesión de leones se convirtió en un símbolo de poder y Julio César (100-44 a. C.) llegó a tener 600 leones norteafricanos y Pompeyo (106-48 a. C.) unos 400. El uso de armas de fuego por parte de los pastores y las administraciones aceleró su exterminio hacia el año 1700 en Libia, en 1891 en Túnez y en 1893 en Argelia. Reducido a algunas zonas de Marruecos, de ahí el nombre de León del Atlas o de Berbería, se capturaron algunos ejemplares que se recluyeron en diversos zoológicos, antes de su extinción oficial en estado salvaje en el año 1922, aunque hubo observaciones no confirmadas hasta el año 1942. Muchos de los ejemplares recluidos en zoológicos son el resultado de cruces con leones de otras subespecies, aunque en el Zoológico de Rabat se conservan 35 ejemplares procedentes de una manada de ejemplares puros, recluida por la casa real marroquí en 1922, año de la extinción oficial del León norteafricano en estado salvaje. En la fotografía, del 8 de agosto de 2011, un León norteafricano en un panel de ladrillo vidriado de Babilonia (Iraq), elaborado durante el reinado de Nabucodonosor II (604-562 a. C.) y conservado en el Museo del Louvre, París. Este panel representa un León norteafricano, caracterizado por la presencia de pelos largos en el abdomen. 
Hembra de León africano (Panthera leo subsp. krugeri). Tomé esta fotografía el 1 de agosto de 2016 en el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica).
Macho de León africano (Panthera leo subsp. krugeri). Tomé esta fotografía el 3 de agosto de 2016 en el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica).

Ese mismo león.
Macho joven de León africano (Panthera leo subsp. krugeri). Tomé esta fotografía el 3 de agosto de 2016 en el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica).
Ese mismo león.

17 de octubre de 2016

Cabra montés

Esta imagen es del único ejemplar fotografiado de la que se considera una subespecie extinta de la Cabra montés (Capra pyrenaica subsp. lusitanica). Se trata de una hembra capturada en la sierra de Gerês el 20 de septiembre de 1890. Publicaron esta fotografía en 1908 en la página 17 del número 131 de la revista Ilustração Portugueza. Los guardas forestales Balthazar da Silva, José Ribeiro, José Lemos y Manuel Joaquim Ribeiro atraparon a esta hembra vieja y enferma cuando entró en el vivero de Albergaria. Fue trasladada al Zoológico de Lisboa donde murió pocos días después. Antes la fotografió Ricardo Jorge.
En esa misma revista publicaron una pormenorizada crónica de una gran cacería que duró 3 días organizada en el año 1908 en la Serra do Gerês con el propósito principal de determinar si sobrevivía la cabra montés, con resultado negativo. Según la Tesis Doctoral de Gisela María Teixeira Moço "Ecología y conservación de la Cabra montesa ibérica Capra pyrenaica Schinz, 1838 en el Parque Nacional da Peneda-Gerês, Portugal", del año 2016, ya desde finales del siglo XVII su población portuguesa había quedado restringida a la Sierra de Gerês, cuya altitud máxima es de 1.548 metros. En esta imagen indico la localización del antiguo vivero de Albergaria, a 1.400 metros del límite territorial entre Portugal y Galicia, donde fue capturado el único ejemplar fotografiado vivo de esta subespecie. La última observación de un ejemplar vivo data del año 1892. Clicad en la imagen para verla más grande.
36 años antes, José Vicente Barbosa du Bocage, tras examinar 5 ejemplares del museo de Lisboa y otros 2 del de Coimbra,  presentó el 16 de octubre de 1856 su "Memoria sobre a cabra-montez da serra do Gerez" en la Academia das Ciências, publicándose meses más tarde en Annaes das Sciencias e das Letras. Poco después publicó "Memoria sobre uma espécie nova do genero Capra L., a Cabra-Montez da Serra do Gerez, em Portugal" En Memorias da Academia Real das Sciencias de Lisboa. En la imagen un dibujo de la cabra montés de la serra do Gerez incluido en dicha "Memoria". 
El zoólogo y paleontólogo Ángel Cabrera y Latorre (1879-1960) trabajó en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid desde 1902 por invitación de su director Ignacio Bolívar y publicó su gran obra "Fauna ibérica. Mamíferos" en 1914. En 1925 emigró a Argentina y se nacionalizó argentino ese mismo año, donde trabajó como jefe del departamento de paleontología del Instituto del Museo de La Plata. En la imagen la clave de las subespecies de Cabra montés que publicó en la página 311 de la citada obra.
Este es el dibujo que hizo Ángel Cabrera de la subespecie lusitanica de Cabra montés en la página 313 de su libro. Cabe pensar que la Cabra montés de los Picos de Europa se pareciera o fuera la misma que la descrita por Barbosa du Bocage. En el año 1959 Juan Uría Ríu publicó en la revista Archivum "El mueyu, Capra pyrenaica asturiana extinguida a comienzos del siglo pasado", donde recogió la descripción firmada en Arenas de Cabrales por Bernardo de Mier, cura párroco de Santa María de Llas, el 30 de julio de 1801, conservada en la Biblioteca de Real Academia de la Historia: "En las peñas más altas abundan los rebecos...En los valles hay corzos, y una especie de cabra montés parecida a las cabras comunes aunque de mayor bulto y ligereza, se llaman mueios, la armadura del macho es también parecida a la del cabrón aunque mucho mayor". El mismo autor en 1963 publicó "Más noticias sobre El Mueyu", donde recoge lo que escribió en 1826 Sebastián Miñano en el "Diccionario Geográfico-Estadístico" referido al concejo de Cabrales: "...en los valles se hallan corzos, y una especie de cabra montés parecida a las cabras comunes, bien que de mayor tamaño y ligereza, a quienes llaman en el país mueyos. La armadura del macho es parecida a la del cabrón, pero mucho mayor", texto que parece una copia de lo escrito por el párroco de Santa María de Llas. Y en lo escrito dedicado al concejo de Amieva se dice que en sus montañas viven "mojos". 
Estos son los dibujos que hizo Ángel Cabrera de las subespecies de Cabra montés en las páginas 312 y 313 de su libro. El Conde de Saint-Saud en la página 62 de su "Monographie des Picos de Europa", publicado en 1922, escribió: "porque bizerra sería una cabra montés (Ibex pyrenaicus), que, en Caín, lleva el nombre de mueño, mueña" y sugiere que el topónimo "moña", bastante común en los Picos de Europa, derive del nombre local de la Cabra montés. El ingeniero de minas y geólogo Casiano de Prado en la página 17 de su publicación "Valdeón, Caín, la Canal de Trea. Ascensión a los Picos de Europa", crónica de una excursión llevada a cabo en 1858, escribió que "mueño" es la cabra montés, "animal que ha desaparecido ya casi completamente de aquellas montañas".
Joaquín Vilar Ferrán en 1921 escribió en la página 114 del libro "Topografía Médica del Concejo de Cabrales": "Así vemos que una importante especie, la Capra ibex L., de la que hace diez lustros todavía existían ejemplares en las montañas de la comarca, y que habitó profusamente las mismas en épocas anteriores, circunstancia que es probable diera el nombre de Cabrales al Concejo de referencia; hoy ha desaparecido en absoluto". En la fotografía, un macho de Cabra Montés fotografiado el 15 de julio de 2011 en el paraje de La Caldera, en el municipio de Capileira (Granada), en Sierra Nevada.
Hay varios topónimos en la cartografía de los Picos de Europa que parecen recordar la presencia pasada de la Cabra montés:

  • Torre de la Puerta de Moeño
  • Puerta de Moeño
  • Majada de Moeño
  • Canal de Moeño
  • Cabeza de las Moñas
  • Majada de las Moñas
  • Riega de las Moñetas
  • Valle de las Moñetas
  • Collado de las Moñetas
  • Majada de las Moñetas
  • Llago de las Moñetas

En la fotografía un macho de Cabra montés fotografiado el 19 de julio de 2015 entre los parajes del Prado de las Pozas y el Risco de los Barrerones, municipio de Navalperal de Tormes (Ávila), en la Sierra de Gredos.
Según este Estudio genético mediante marcadores microsatélites de las poblaciones de cabra montés, publicado en el año 1999, la Cabra montés de los Pirineos o Bucardo (Capra pyrenaica subsp. pyrenaica), extinta el 6 de enero del año 2000, genéticamente era intermedia entre las subespecies supervivientes de Cabra montés y el Íbice de los Alpes (Capra ibex). En la fotografía un macho de Íbice de los Alpes fotografiado el 15 de agosto de 2015 en el paraje de Furggen, cerca de la localidad de Grächen, cantón de Valais (Suiza).
No se han podido realizar análisis genéticos de ejemplares de la subespecie lusitanica, pero cabe pensar que fuera genéticamente más parecida a la extinta subespecie pyrenaica que a las supervivientes hispanica o victoriae. En la fotografía un macho de Íbice de los Alpes fotografiado el 15 de agosto de 2015 en el paraje de Furggen, cerca de la localidad de Grächen, cantón de Valais (Suiza).

Postdata
Se equivoca completamente Juan Jiménez en su artículo "Declive y auge de las cabras monteses: una historia diferente", publicado en el número 368 de la revista Quercus cuando escribe que: "Así, las cabras del dominio eurosiberiano seguirían encastilladas en la alta montaña, rodeadas de una densa franja de bosque. Por el contrario, en el dominio mediterráneo el fuego, la ganadería y la agricultura abrieron extensos territorios para la expansión de la cabra en la montaña media...Esto explicaría por qué, al contrario de lo que nos dice la intuición, cuanto más al norte las cabras vivieron en lugares más altos, mientras que en zonas más cálidas prosperaron en bajas altitudes...Aunque todas fueron perseguidas, sólo se extinguieron aquellas que quedaron atrapadas en la alta montaña, refugiadas allí por los cambios climáticos...la caza en los últimos siglos no sería la principal causa de extinción de los bucardos, lusitánicas ni mueyus, sino el factor último que incidió sobre unas poblaciones ya muy mermadas en distribución, hábitat y población."

La altitud máxima de la serra de Gerês (subespecie lusitanica) es de 1.548 metros, mientras que estas fotografías de cabras montesas de la Sierra de Gredos y Sierra Nevada están hechas donde viven, a mayor altitud que esos 1.548 metros. No sabemos en qué intervalo de altitudes vivía en los Picos de Europa, pero los roquedos por el norte llegan casi hasta el nivel del mar e incluyo un testimonio en el que se indica que los rebecos vivían en las peñas más altas y las cabras montesas en los valles.

3 de mayo de 2016

Oso pardo, un estudio genético muestra que sus dos poblaciones han dejado de estar aisladas

Elena G. González, Juan Carlos Blanco, Fernando Ballesteros, Lourdes Alcaraz, Guillermo Palomero e Ignacio Doadrio el 28 de abril de 2016 han publicado el artículo "Genetic and demographic recovery of an isolated population of brown bear Ursus arctos L., 1758" en la revista PeerJ. He traducido libremente su "Abstract" así: "La población de oso pardo de la Cordillera Cantábrica quedó aislada de otras poblaciones de osos en Europa hace unos 500 años y disminuyó debido a la caza y la degradación del hábitat. A principios del siglo XX, la población cantábrica quedó dividida en dos poblaciones (oriental y occidental) y cesó el intercambio genético entre ellas. A principios de 1990, el tamaño total de la población se estimó en menos de 100 osos. Posteriormente, la reducción de la mortalidad causada por los humanos ha dado lugar a un aumento de su número, sobre todo en la subpoblación occidental, y ha hecho posible la migración y el flujo de genes desde el núcleo occidental al oriental. Para evaluar la posible recuperación genética de la pequeña y genéticamente depauperada subpoblación oriental, en 2013 y 2014 se estudiaron 18 microsatélites como marcadores genéticos de muestras de pelo y excrementos (116 de la subpoblación oriental y 36 de la occidental). Para analizar los cambios demográficos se utilizaron los datos del censo anual de hembras con cachorros del año durante los últimos 26 años. El número de hembras con cachorros del año disminuyó a un mínimo de 7 en la subpoblación occidental y 3 en la oriental en el bienio 1993-1994 y alcanzó un máximo de 54 en 2013-2014. También se observó el aumento de la dispersión del oso y el flujo de genes, sobre todo desde la subpoblación occidental a la oriental. De los 26 genotipos únicos detectados en la subpoblación oriental, 14 (54%) presentaron una composición mixta, y en 7 (27%) se determinó que eran migrantes de la subpoblación occidental. Por lo tanto, las subpoblaciones identificadas y claramente estructuradas en el pasado por su aislamiento, actualmente muestran un cierto grado de mezcla genética. Esta investigación muestra la recuperación demográfica parcial y un cambio en la composición genética debido al proceso de migración en una población de osos que ha permanecido aislada durante varios siglos".
De la discusión del artículo destaco lo siguiente: "Los resultados revelan un aumento constante en el número de hembras con crías en ambas subpoblaciones. Se ha confirmado la migración de algunos individuos, principalmente de la subpoblación occidental a la oriental. Esto ha tenido un efecto directo sobre la composición genética de los osos cantábricos, que ha pasado de tener dos poblaciones separadas y claramente estructuradas a dos subpoblaciones con cierto grado de intercambio genético. Las medidas de conservación, junto con la capacidad de recuperación del oso, han contribuido al aumento de las poblaciones de los dos núcleos, y su conexión ha sido parcialmente restablecida. Por primera vez, después de 26 años de seguimiento, se han detectado cambios en la composición genética de la subpoblación oriental, con la presencia de individuos que muestran genotipos propios de la subpoblación occidental. La migración entre ambas subpoblaciones se detectó por primera vez en 1992, cuando se identificó un macho con el perfil genético de la subpoblación occidental en el lado oriental. En 2004-2006 se detectó el movimiento de otros 3 machos de oeste a este. El flujo de genes entre ambas subpoblaciones se detectó en 2008 en base a dos individuos de la subpoblación oriental." 
"Cuando la caza furtiva se redujo drásticamente a mediados de los años 1990, el número de osos comenzó a aumentar, llenando los vacíos en las áreas de sus subpoblaciones. Al parecer, la saturación progresiva de la distribución del oso provocó la dispersión de los machos. La migración fue más común de oeste a este, desde la subpoblación que muestra una mayor tasa de aumento. El éxodo rural ha dado lugar a la reversión de la tierra a un estado que proporciona una mayor cobertura y desarrollo de los procesos asociados a la recuperación de las etapas de bosques naturales. La transición de los pastizales a arbustos y bosques de roble Quercus pyrenaica de crecimiento temprano está mejorando el hábitat del potencial corredor entre las subpoblaciones. Esta conexión se ve obstaculizada por una importante autopista (AP-66), así como carreteras, ferrocarriles y presas en los ríos. En las últimas décadas, la permeabilidad de estas barreras no ha mejorado; sin embargo, la presencia del oso en el pasillo entre ambas subpoblaciones se ha incrementado notablemente. 

5 de febrero de 2016

Ataques de grandes carnívoros a humanos

Vicenzo Penteriani, María del Mar Delgado, Francesco Pinchera, Javier Naves, Alberto Fernández-Gil, Ilpo Kojola, Sauli Härkönen, Harri Norberg, Jens Frank, José María Fedriani, Veronica Sahlén, Ole-Gunnar Stoen, Jon E. Swenson, Peter Wabakken, Mario Pellegrini, Stephen Herrero y José Vicente López-Bao han publicado en la revista Nature el artículo científico "Human behaviour can trigger large carnivore attacks in developed countries", que traducido al español es "El comportamiento humano puede desencadenar ataques de grandes carnívoros en los países desarrollados". Se publicó "online" el 3 de febrero de 2016. La traducción libre que he realizado al español del resumen es como sigue: 
"Los medios de comunicación y la literatura científica están informando de un aumento progresivo de los ataques de grandes carnívoros a seres humanos en América del Norte y Europa. Aunque son hechos raros en comparación con las muertes humanas producidas por otros animales salvajes, los medios de comunicación a menudo exageran los ataques de los grandes carnívoros a seres humanos, generando un aumento del miedo y de las actitudes negativas hacia la coexistencia con estas especies y su conservación. A pesar de que las poblaciones de los grandes carnívoros están generalmente aumentando en los países desarrollados, su aumento poblacional no es el único responsable del aumento de sus ataques a humanos. Este artículo muestra que un número creciente de personas realizan actividades al aire libre, incluidas la observación de los grandes carnívoros. Muchos de ellos llevan a cabo conductas de riesgo que aumentan la probabilidad de un encuentro arriesgado con grandes carnívoros y posibles ataques. Aproximadamente en la mitad de los ataques bien documentados de grandes carnívoros a humanos se llevaron a cabo conductas de riesgo, la más común de las cuales fue dejar a los niños sin vigilancia. Este estudio analiza las causas de estos ataques y proponen medidas preventivas para evitarlos. La prevención y la información son necesarias para lograr una conducta humana apropiada cuando se comparte el espacio con grandes carnívoros. Así, podrán reducirse los encuentros entre humanos y grandes carnívoros y las consecuencias fatales de posibles ataques."

19 de octubre de 2015

La jueza archiva la causa por la caza de 5 lobos en Camaleño

Como contamos en "Lobo, abatidos 9 ejemplares de la misma manada de Liébana", el 1 de diciembre de 2013 mataron 6 lobos durante una batida de jabalí en el monte Robla Subiedes, municipio de Camaleño (Cantabria), cuando solo se podía un lobo en cada batida de jabalí. Según la noticia publicada el 19 de octubre de 2015, en el periódico "El diario montañés", "La jueza archiva la causa contra la matanza de lobos en Camaleño tras no apreciar delito". "La magistrada y la fiscalía sostienen que es una infracción administrativa por `extralimitación´ en el número de ejemplares capturados". "Igualmente, ha quedado probado que uno de los lobos fue abatido con el arma del agente del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil imputado."

5 de junio de 2015

Lince ibérico, depredador de corzos y ciervos

El Lince ibérico (Lynx pardinus) es un mamíferos carnívoro territorial. En la Sierra de Andújar (Jaén) los ejemplares viven casi sin solapar sus áreas de campeo año tras año, sin apenas salirse de sus territorios. Sin embargo, los animales jóvenes vagabundean y de qué manera. El macho "Kentaro", nacido en el centro de cría de cautividad de Silves (Portugal), fue liberado con un emisor GPS-GSM en los Montes de Toledo, municipio de Mazarambroz, el 26 de noviembre de 2014. Llegó a Aranjuez (Madrid) el 12 de febrero, comunidad autónoma donde estuvo hasta el día 20 de febrero. El 3 de marzo estaba en Tarancón (Cuenca). A finales de marzo llegó a la provincia de Zaragoza y desde allí a La Rioja. En la fotografía, propiedad del Gobierno de La Rioja, "Kentaro".
Según la noticia `Kentaro´, un lince liberado en los Montes de Toledo, lleva un mes recorriendo La Rioja, fechada el 4 de junio de 2015, este ejemplar entró en La Rioja el 4 de mayo y desde entonces está recorriendo brezales, hayedos, pinares y robledales de las sierras de Cameros y La Demanda, llegando a una altitud de 2.000 metros de altitud en las proximidades del pico San Lorenzo. Se tiene constancia de que en cuatro ocasiones ha cazado corzos (Capreolus capreolus) y algún ciervo (Cervus elaphus) pequeño. No parece que la falta de conejos (Oryctolagus cuniculus) sea un inconveniente allí donde existan corzos y crías de ciervos. En esta imagen, las localizaciones y los recorridos de "Kentaro" en rojo y de "Kahn" en azul, ambos liberados en los Montes de Toledo.
Pinchad en la imagen para verla más grande.

Desde finales de julio hasta mediados de octubre ha alternado el territorio fronterizo entre Trás-os-Montes (Portugal) y Zamora (España).

Postdata
El 18 de octubre de 2016 publicaron en el periódico Expresso la noticia "Kentaro, o lince viajante morreu às portas da Maia" sobre su atropello en una carretera cerca la localidad de Maia, en el Distrito de Oporto (Portugal) durante el fin de semana del 15 y 16 de octubre, después de recorrer más de 3.000 kilómetros.

6 de marzo de 2015

Recuperación de los grandes carnívoros en Europa

En diciembre de 2014 en la revista Science se publicó "Recovery of large carnivores in Europe´s modern human-dominated landscapes", que puede traducirse como "Recuperación de los grandes carnívoros en los paisajes humanizados de la moderna Europa". Sus autores son 76 especialistas del Oso pardo, el Lince euroasiático, el Lobo y el Glotón. Su resumen puede traducirse así: "La conservación de los grandes carnívoros es un reto formidable para la conservación de la biodiversidad. El uso de un conjunto de datos sobre el pasado y el estado actual de osos pardos (Ursus arctos), linces euroasiáticos (Lynx lynx), lobos grises (Canis lupus) y glotones (Gulo gulo) en los países de Europa, nos muestran que aproximadamente un tercio de Europa continental alberga al menos una especie de gran carnívoro, con abundancia estable o en aumento en la mayoría de los casos en los registros del siglo XXI. Las razones de este éxito de conservación general incluyen la legislación protectora, el apoyo de la opinión pública, y una variedad de prácticas que hacen posible la coexistencia entre los grandes carnívoros y las personas. La situación europea revela que los grandes carnívoros y las personas pueden compartir el mismo paisaje." Sorprende que ni se mencione al Lince ibérico (Lynx pardinus). Más cuando se sabe que el Lince euroasiático es un recién llegado a Europa desde Asia en el periodo interglaciar comprendido entre las dos últimas glaciaciones, mientras que el Lince ibérico ha evolucionado en Europa a partir de Lynx issiodorensis y, más tarde, Lynx spelaeus. El Lince ibérico en la actualidad es endémico de sur de la Península Ibérica. La diferenciación de especies del género Lynx, basada únicamente en el análisis morfológico de rasgos esqueléticos, es una tarea difícil y potencialmente puede conducir a errores de identificación. Con el fin de verificar si el Lince ibérico tenía una distribución geográfica más amplia en el pasado, Ricardo Rodríguez-Varela, Antonio Tagliacozzo, Irene Ureña, Nuria García, Evelyne Crégut-Bonnoure, Marcello A. Mannino, Juan Luis Arsuaga y Cristina Valdiosera para el artículo "Ancient DNA evidence of Iberian lynx palaeoendemism", publicado en la revista Quaternary Science Reviews en el año 2015, estudiaron dos secuencias del genoma de los huesos y dientes de linces procedentes de España, Francia e Italia desde el Pleistoceno tardío hasta la actualidad. Así comprobaron que el Lince ibérico estuvo distribuido por el sur de Europa. También encontraron que restos identificados previamente como Lynx lynx y Lynx cf. spelaea mediante análisis morfométrico, resultaron ser finalmente de Lynx pardinus tras su análisis genético.
Como puede comprobarse, el Lince euroasiático estaría ausente de los Pirineos.
En los Alpes vivió el Lince euroasiático, pero tras su extinción, fue reintroducido. Los linces alpinos han sido descritos como Lynx lynx alpina, sin validez nomenclatural, ya que falta la obligada descripción y el ejemplar tipo. Sin embargo, tras un estudio de 26 ejemplares conservados en museos y colecciones de ejemplares procedentes de 5 países alpinos, se sabe que eran los más pequeños de Europa y que tenían una coloración uniforme, sin motas. Los introducidos, procedentes de los Cárpatos, son más grandes y moteados.
Del citado artículo destaca el siguiente fragmento sobre el Lobo: "La mayoría de las poblaciones se han incrementado o han permanecido estables durante los últimos años, aunque la población de Sierra Morena (España) está al borde la extinción, con solo una manada detectada en 2010. En los últimos años, la gran población ibérica tiene una tendencia incierta, aunque parece estable".
Su área de distribución actual es mucho mayor que la que tenía en el período 1950-1970, cuando llegaron a exterminarlo en Noruega, Suecia, Finlandia, Letonia, República Checa, Hungría, Alemania, Suiza, Austria y Francia.
Con 12.000 ejemplares, su población es mayor que la de Lince euroasiático y menor que la de Oso pardo.
Con la excepción de los países escandinavos, el Oso Pardo se distribuye principalmente por las principales cordilleras: Cárpatos, Balcanes, Alpes, Apeninos, Pirineos y Cordillera Cantábrica. Sin embargo, vivió en las llanuras europeas hasta tiempos históricos. 
Algunas grandes poblaciones como las de Rumania, Suecia y Finlandia se han quintuplicado en 50 años y ninguna ha disminuido, excepto la de los Pirineos, perseguida hasta su extinción por los daños a la ganadería y la caza.
Aunque en la tabla no se indica, los osos de Pirineos son originarios de Eslovenia, ya que los autóctonos se extinguieron en el año 2010. Según el Fonds d´Intervention Eco-Pastoral (FIEP), en el año 1999 quedaban 6 osos autóctonos en los Pirineos:
  • Cannelle, la última osa autóctona, nacida hacia 1990 y abatida por un cazador el 1 de noviembre de 2004 durante una batida de jabalí, quedando vivo su cría Canelito, hijo de Nere, un oso esloveno introducido.
  • Papillon, gran macho nacido hacia 1975 y muerto con 28-29 años de edad el 25 de julio de 2004.
  • Camille, macho nacido hacia 1983, que mató bastantes ovejas en el Roncal y Ansó, fue el último oso autóctono de los Pirineos, donde se vieron sus huellas en el mes de febrero de 2010 por última vez.
  • Pyren, macho nacido hacia 1995, hijo de Cannelle y Papillon.
  • Chocolat, macho nacido hacia 1984.
  • Aspe Ouest, una cría de Cannelle.

Postdata

Efectivamente, el artículo tuvo tres réplicas muy consistentes en el número de enero de 2015 de Science, que critican aseveraciones que se vierten sin pruebas de ello, como esa pretendida coexistencia de los grandes carnívoros y los seres humanos en Europa, en contraposición a una pretendida separación en Norteamérica entre poblaciones de grandes carnívoros y humanos. Efectivamente, en el artículo pretenden explicar que se protegen los grandes carnívoros en el Mundo siguiendo ese modelo norteamericano, insinuando que sería posible otro en el que los seres humanos pudieran convivir con los grandes predadores, sin necesidad de grandes espacios naturales bien conservados. En otra de las réplicas, también señalan que algunas de esas poblaciones de grandes carnívoros no estarían funcionando como piezas fundamentales de ecosistemas bien conservados, sino que estarían sobreviviendo comiendo basura, carroñas de ganado, etc. Desde luego, son críticas consistentes a un artículo demasiado optimista y unas conclusiones que van mucho más allá de lo que se puede extraer de sus datos y su análisis. Se puede concluir que es un artículo de opinión que, manejando datos ya publicados, especulan sin ningún tipo de análisis de los resultados. Solo me queda darle las gracias a mi amigo Carlos Rodríguez del Valle, que me informó de la existencia de estas réplicas.