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18 de diciembre de 2016

El origen de la agricultura

Trigo (Triticum sp.)

Amaia Arranz-Otaegui, Sue Colledge, Lydia Zapata, Luis Cesar Teira-Mayolini y Juan José Ibáñez han publicado en 2016 el artículo "Regional diversity on the timing for the initial appearance of cereal cultivation and domestication in southwest Asian" en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. El título se puede traducir como "Diversidad regional en el momento de la aparición inicial del cultivo y domesticación de cereales en el suroeste de Asia" y su resumen traducido sería: "Estudios recientes han ampliado nuestros conocimientos sobre los orígenes de la agricultura en el suroeste de Asia al destacar la naturaleza multiregional y prolongada de la domesticación de las plantas. Sin embargo, ha habido pocos datos arqueobotánicos para examinar si la adopción temprana del cultivo de cereales silvestres y la posterior aparición de cereales domésticos ocurrieron en paralelo en el sudoeste de Asia o si existieron diferencias cronológicas entre las regiones..."
Granos de cereal carbonizados, Kobaederra, Kortezubi, Museo de Arqueología de Bizkaia

"...La evaluación de la evidencia arqueobotánica disponible indica que hace 11.600-10.700 años el cultivo de especies de cereales silvestres era común en regiones como el Levante (Palestina, Turquía, Israel, Líbano, Siria y Egipto) y el área del Alto Éufrates, pero la subsistencia a base de plantas en el este del Creciente Fértil (sudeste de Turquía, Irán e Irak) se centró en la explotación de plantas como leguminosas, gramíneas del género Aegilops, frutas y nueces. Hace 10.700-10.200 años la explotación predominante de cereales continuó en el Levante y se correlaciona con la aparición de proporciones significativas (~30%) de la paja de cereal doméstico en el registro arqueobotánico. En el este del Creciente Fértil las explotaciones de leguminosas, frutas, nueces y pastos continuaron, y en el alto Éufrates predominaron las leguminosas. En estas dos regiones, la paja de cereales domésticos (más del 10%) no se identifica hasta hace 10.200-8.300 años. Proponemos que el cultivo de cereales silvestres y domesticados se desarrolló en diferentes épocas en el suroeste de Asia y fue condicionado por las diversas estrategias de subsistencia a base de plantas."
Vaso cerámico, Campa de La Calvera-Peña Oviedo, Museo de la Prehistoria de Cantabria

El cultivo de plantas silvestres y domesticadas fue un proceso prolongado que se desarrolló en el sudoeste de Asia. Antes del establecimiento de plantas domesticadas en el suroeste de Asia hubo un período de cultivo de plantas silvestres. El cultivo de cereales silvestres hace 11.600-10.700 era común sólo en regiones específicas de Palestina, Turquía, Israel, Líbano, Siria y Egipto, y es allí donde comenzó el cultivo de los cereales domésticos hace 10.700-10.200 años. Sin embargo, la agricultura, definida como un sistema basado en la producción, el consumo y la alta dependencia de las plantas domesticadas, no se desarrolló en el suroeste de Asia hasta hace 9.800 años. Los cereales domesticados surgieron por primera vez hace 10.500 años, pero no llegaron a ser dominantes hasta 1.000 años después, lo que indica que las especies domesticadas evolucionaron lentamente y que las tasas de evolución durante la domesticación fueron similares a las observadas en especies silvestres sujetas a selección natural, un proceso evolutivo prolongado que ocurrió en varias regiones. En la parte oriental del Creciente Fértil (sudeste de Turquía, Irán e Irak) la subsistencia a base de plantas se concentró en la explotación de leguminosas y plantas silvestres, sin evidencia clara para el cultivo de cereales silvestres.
Mano y metate de molino, Campa de La Calvera-Peña Oviedo, Museo de la Prehistoria de Cantabria

Una condición previa para la aparición de plantas morfológicamente domesticadas es la adopción de prácticas de cultivo que involucren especies de plantas silvestres. La identificación del cultivo de plantas silvestres se basa en:
  • La presencia de granos cultivados (distinguidos por su morfología y tamaño) y el aumento gradual del tamaño del grano a lo largo del tiempo
  • La presencia en sitios arqueológicos de "malas hierbas" características de campos cultivados. 
En el proceso de domesticación de los cereales, los granos aumentaron de tamaño y perdieron o se redujeron los apéndices que hacen posible la dispersión de las semillas mediante el viento. Además, las especies silvestres tienen ráquis frágil, lo que permite que cuando las semillas están maduras, se desprendan fácilmente. Los cereales domésticos se caracterizan por la presencia de un ráquis robusto que impide la dispersión natural de sus semillas y, por lo tanto, su reproducción sin intervención humana.
Hoces en terracota modelada, 4700-4200 a.C., de Tello, antigua Girsu, en el Museo del Louvre, París

La escaña (Triticum monococcum) es un trigo doméstico diploide originado a partir de Triticum boeoticum. El farro (Triticum dicoccum) es un trigo doméstico tetraploide originado a partir de Triticum dicoccoides, un trigo tetraploide salvaje originado por la hibridación natural entre el trigo silvestre Triticum urartu y una especie del género AegilopsTriticum dicoccoides es un híbrido natural que habría desaparecido sin la intervención humana, ya que es incapaz de usar el viento para dispersar sus pesadas semillas. Los trigos hexaploides como Triticum aestivum y Triticum spelta son todos domésticos, originados por la hibridación entre un trigo tetraploide domesticado, probablemente Triticum dicoccum o Triticum durum, y Aegilops tauschii. La cebada doméstica (Hordeum vulgare) se originó a partir de la cebada silvestre (Hordeum spontaneum).
Guisante (Pisum sativum)

La evidencia arqueobotánica de hace 10.700-10.200 años muestra diferencias regionales en las proporciones de cereales silvestres y domésticos. En el sur de Siria hay signos claros de cultivo de cebada doméstica en proporción del 30%, mientras es de alrededor del 10% o incluso menos en el resto de los sitios estudiados, indicando la explotación continuada de especies silvestres. La evidencia sugiere que el ritmo con el cual los cereales domésticos aparecieron en el suroeste de Asia varió regionalmente. La ausencia de evidencia para la domesticación de cereales en el Alto Éufrates, en el sudeste de Turquía, y el Zagros no es sorprendente si consideramos que la subsistencia a base de plantas se centró principalmente en la explotación de plantas distintas de los cereales: lenteja (Lens sp.), guisante (Pisum sp.), Vicia ervilia y otras especies de los géneros Vicia y Lathyrus. En el noroeste de Siria e Israel se han encontrado garbanzo (Cicer sp.) y haba (Vicia faba). En el Éufrates y en el noroeste de Siria se encuentran los trigos domésticos (Triticum aestivum y T. durum) hace 9.800-9.300 años. 

1 de marzo de 2016

La altitud de las cuevas con pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad en la Cornisa Cantábrica

Cueva de Tito Bustillo, municipio de Ribadesella (Asturias).
Cueva de El Pindal, municipio de Pimiango (Asturias).
Cueva de Chufín, municipio de Rionansa (Cantabria).
Cueva Hornos de la Peña, municipio de San Felices de Buelna (Cantabria).
Cueva de La Pasiega, municipio de Puente Viesgo (Cantabria).
Cueva de Las Monedas, municipio de Puente Viesgo (Cantabria).
Cueva de Las Chimeneas, municipio de Puente Viesgo (Cantabria).
Cueva de El Pendo, municipio de Camargo (Cantabria).
Cueva de Covalanas, municipio de Ramales de Victoria (Cantabria).
Localización geográfica de las cuevas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Si pulsáis en el ratón sobre la imagen podréis verla a su tamaño original.
Después de visitar varias de las cuevas con pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad, busqué la altitud a la que se encuentran sus bocas. Se encuentran en un rango que va de los 20 a los 300 metros sobre el nivel del mar.
Localización geográfica de las cuevas declaradas Patrimonio de la Humanidad más cercanas a los Picos de Europa. Si pulsáis en el ratón sobre la imagen podréis verla a su tamaño original.

29 de noviembre de 2015

Menhires de Sejos y grabados de Peña Tú

Si los humanos del Paleolítico vivieron de la caza de grandes mamíferos y la recolección de frutos silvestres, en el Neolítico cambiaron su vida nómada por otra sedentaria, necesaria para desarrollar la agricultura y la ganadería. Con una flecha negra se indica la localización de los menhires de Sejos, cerca del collado entre los cuetos de La Jelguera a la izquierda y La Concilla a la derecha, municipio de Polaciones (Cantabria). Fueron dados a conocer en el año 1982 tras ser descubiertos por miembros de la Asociación de Amigos del Monasterio de Aguilar de Campoo (Palencia). El Gobierno de Cantabria el 18 de septiembre de 2013 declaró la Estación Megalítica del collado de Sejos-Cuquillo, en los términos municipales de Polaciones y la Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga, como Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica. Tomé las fotografías de los menhires de Sejos el 10 de noviembre de 2015. Pinchad en la imagen para verla mayor.
En la revista Nature apareció publicado en marzo de 2014 el artículo "Derived immune and ancestral pigmentation alleles in a 7,000-year-old Mesolithic European", donde tras secuenciar completamente el genoma de un hombre del Mesolítico de hace unos 7.000 años, descubierto en el yacimiento arqueológico leonés de La Braña-Arintero, concluyeron que el color de su piel era mucho más oscuro que el de los europeos actuales. Es posible que los humanos del Mesolítico y períodos anteriores de Europa fueran de piel oscura y que el color de piel de los europeos actuales tenga su origen en la llegada de los primeros agricultores desde Asia durante el Neolítico. En la fotografía, el cercado muy deteriorado que protege los cinco menhires de Sejos.
En resumen, los humanos del Neolítico no son descendientes de los del Paleolítico, quienes pintaron y grabaron en las cuevas y abrigos, sino que proceden, al menos en parte, de una población de agricultores y ganaderos que llegó desde Asia hace unos 5.000 años y que se mezcló con los cazadores-recolectores locales. En la fotografía, uno de los menhires de Sejos.
El artículo "Genome-wide patterns of selection in 230 ancient Eurasians", publicado en la revista Nature en noviembre de 2015, apoya la idea de que los primeros agricultores-ganaderos europeos llegaron de un territorio de la actual Turquía. En la fotografía, otro de los cinco menhires de Sejos.
Los actuales europeos serían el resultado de su cruce con los cazadores-recolectores mesolíticos locales, y más tarde, en la Edad del Bronce, con una población llegada desde las estepas asiáticas. Las poblaciones ibéricas tienen menos genes de cazadores-recolectores que otras del norte de Europa, y menos genes de las estepas que otras del centro y norte de Europa. Además, tribus asiáticas diferentes y en tiempos distintos trajeron consigo a cada zona de Europa la agricultura y la ganadería. De hecho, el origen de las grandes similitudes entre todos los europeos son las poblaciones mesolíticas locales y no las poblaciones asiáticas que trajeron la agricultura y la ganadería. En la fotografía, otro de los menhires de Sejos.
La introducción de la agricultura y ganadería en Europa hace unos 8.000 años cambió la vida de sus habitantes, dejando su huella en nuevas adaptaciones genéticas que cambiaron el color de la piel y los ojos, la tolerancia para digerir la lactosa en la edad adulta y la estatura. La pigmentación clara de la piel habría sido necesaria para poder sintetizar vitamina D a partir de la radiación ultravioleta para suplementar su escasez en las dietas basadas en la agricultura, pobres en esa vitamina. En la fotografía se ven los dos menhires de Sejos que presentan grabados antropomorfos.
La persistencia de la enzima lactasa que permite digerir la leche en la edad adulta apareció en Europa hace solo unos 4.000 años. Respecto de la mutación del gen de la lactasa, Carles Lalueza-Fox considera que "se trata probablemente del rasgo que presenta una mayor ventaja para la supervivencia de los europeos, es decir, la característica genética que la evolución ha seleccionado con una mayor intensidad...por la gran ventaja que suponía disponer de la leche como fuente de alimento durante la vida adulta". En la fotografía, uno de los menhires de Sejos con grabados antropomorfos.
La altura mayor de las poblaciones actuales de los habitantes del norte de Europa tendrían su origen en el mayor grado de genes de las poblaciones llegadas entonces desde las estepas, que eran más altas que las que asiáticas que trajeron la agricultura. En la península Ibérica la altura de sus habitantes fue decreciendo desde el Neolítico hasta la Edad del Cobre. Detalle de los grabados antropomorfos del menhir de Sejos de la fotografía superior.
En "Peña Oviedo, poblado neolítico pastoril" escribimos sobre el asentamiento Neolítico que se encuentra a 1.250 metros de altitud, a mitad de camino entre el valle de Camaleño y Áliva. Lo construyeron hace unos 5.000 años según las dataciones con carbono 14, época en la que se desarrolló el megalitismo. En dicho poblado se encontraron numerosos restos de animales domésticos, principalmente ovejas y cabras, pero también vacas y cerdos. Entre los megalitos, se han encontrado tres túmulos con cámara dolménica. También se encontró un molino de mano y un vaso de cerámica, expuestos en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria. En la fotografía, el segundo menhir de Sejos con grabados antropomorfos.

En la fotografía superior izquierda, detalle de los grabados del menhir de Sejos de la fotografía anterior. En la superior derecha, el grabado antropomorfo de Peña Tú, cerca de Llanes (Asturias). Llama la atención el gran parecido que tienen entre sí, y lo poco que se parecen a las pinturas y los grabados de los humanos del Paleolítico, aquellos que pintaron, por ejemplo, Altamira. Como dijo Pablo Picasso, "después de Altamira todo el arte parece decadente".
En Peña Tú de Vidiago (Llanes) se conserva un panel junto a antropomorfos esquemáticos y puntuaciones, todo ello pintado. El ídolo y el puñal triangular con lengüeta y clavos para enmangue dispuestos en arco que le acompaña están grabados y pintados en rojo. El lugar elegido para su ubicación domina una necrópolis de túmulos, cuya excavación n no proporcionó una evidencia cultural y cronológica precisa, si bien todos los materiales corresponden a un horizonte cultural megalítico. Tomé esta fotografía el 2 de abril de 2012.
En esta fotografía aérea se ven los Picos de Europa y se indica la localización de Peña Tú y los Menhires de Sejos. Pinchad en la imagen para verla mayor.

29 de septiembre de 2012

Peña Oviedo, poblado neolítico pastoril

El poblado neolítico de Peña Oviedo se encuentra a mitad de camino entre el valle de Camaleño y Áliva. En el artículo "El asentamiento de la Peña Oviedo (Camaleño, Cantabria): La colonización de las áreas montañosas de la Cornisa Cantábrica", de Agustín Díez Castillo, publicado en el monográfico titulado "Primeros agricultores y ganaderos en el Cantábrico y Alto Ebro" en la revista Isturitz. Cuadernos de Prehistoria-Arqueología, 6 (1996) puede leerse que, según los análisis con C14, el poblado tiene una antigüedad de 5.000 años. Es en esta época cuando se desarrolla el megalitismo y se constata una notable presencia de animales domésticos, principalmente ovejas y cabras, pero también vacas y cerdos.
Entre las estructuras del poblado neolítico de la campa de La Calvera, a 1.250 metros de altitud, se encuentran estructuras que indican que un grupo de humanos vivió y explotó los pastos de la zona, y al mismo tiempo, erigió dólmenes, monumentos megalíticos funerarios. Entre los primeros se encuentran un pozo circular excavado de unos 90 cm de diámetro y 60 cm de profundidad que debió tener funciones de silo y una zanja que sirvió para la cimentación de una cabaña de planta cuadrangular. Entre los megalitos, hay tres túmulos con cámara dolménica y otros dólmenes con los túmulos arrasados. Efectivamente, hasta nuestros días han llegado muchos megalitos funerarios, construidos con grandes losas de piedra, mientras que de las cabañas pastoriles donde vivían nos quedan pocos indicios o ninguno, porque en su construcción se usaban elementos vegetales como la madera, de poca durabilidad.
El pastoreo ha modelado el paisaje de los Picos de Europa. La vegetación potencial (la que habría si no fuera por la acción humana) de las superficies ocupadas actualmente por pastizales en el piso montano, hasta una altitud de 1.600-1.700 metros, es el hayedo (Fagus sylvatica) y el robledal albar (Quercus petraea). El hayedo ocuparía actualmente la mayoría de la superficie y el robledal albar lo sustituiría sobre sustratos silíceos, favorecido por precipitaciones menores y la pobreza de nutrientes en los suelos. Sin embargo, la expansión del hayedo en la Cordillera Cantábrica solo tiene 3.000 años, por lo que las poblaciones humanas de los Picos de Europa ya practicaban el pastoreo 2.000 años antes de la llegada del haya, que ha ido desplazando progresivamente al roble albar en los últimos 3.000 años.
Por encima de los 1.600-1.700 metros, si no fuera por la actividad ganadera, la vegetación subalpina estaría dominada por matorrales: erizón (Genista legionensis), abrojo (Genista hispanica subsp. occidentalis), enebro rastrero (Juniperus communis subsp. alpina), arándano (Vaccinium myrtillus), agracejo (Berberis vulgaris), rosa de montaña (Rosa pendulina), beriz (Erica vagans) o brecina (Calluna vulgaris). Solo en el piso alpino, por encima de los 2.200-2.400 metros de altitud, la vegetación estaría formada por herbáceas, pero con baja cobertura sobre un sustrato rocoso en gran parte desnudo. Como sucede en la actualidad, el uso del fuego y el pastoreo intensivo debieron ser las herramientas usadas para formar los pastizales del piso subalpino. Sin el uso del fuego y el pastoreo, el matorral ocupa rápidamente sus antiguos dominios, prueba de que los pastizales de los Picos de Europa no son naturales, sino generados por la actividad ganadera. Tomé estas fotografías el 7 de agosto de 2012 en Peña Oviedo, sobre el pueblo de Mogroviejo, municipio de Camaleño (Cantabria).

Postdata
Molino de mano hallado en este yacimiento, fotografiado el 5 de julio de 2013 en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.
Vaso cerámico hallado en este yacimiento, fotografiado el 5 de julio de 2013 en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

15 de septiembre de 2012

Buitre leonado, animal sagrado de los celtas

Los celtas, además de la incineración, como rito funerario practicaron la exposición de cadáveres en el caso de los guerreros muertos en el campo de batalla. Los celtas y los celtíberos seguían el rito de la exposición de cadáveres, lo que despertó gran interés por parte de griegos y romanos en los tres primeros siglos de nuestra Era. Silio Itálico escribió en su obra Púnicas, 3:340-343, referido a los mercenarios celtíberos del ejército de Aníbal: "Los celtíberos consideran un honor morir en el combate, y un crimen quemar el cadáver del guerrero así muerto; pues creen que su alma remonta a los dioses del cielo, al devorar el cuerpo yacente el buitre". Claudio Eliano en De Natura Animalium, X:22, refiriéndose a un pueblo celta vecino de los cántabros, escribió: "Los vacceos, pueblo de Occidente, a los que han perdido la vida en el combate, los consideran nobles, valientes y dotados de valor y, en consecuencia, los entregan a los buitres porque creen que estos son animales sagrados". Es interesante al respecto el artículo "Claudio Eliano y el funeral descarnatorio en Celtiberia", publicado en el volumen 2 de Palaeohispanica.
La estela de Zurita se conoce desde al menos el siglo XVII, mientras que la mayoría de las estelas cántabras se descubrieron durante el siglo XX. La de Zurita estuvo sobre la colina del mismo nombre, junto a la fortaleza de la Rueda, en el Valle de Piélagos. Se conocía en el siglo XVII como "Rueda dezevallos" y a comienzos del siglo XIX seguía llamándose "Rueda de Ceballos". En esta fotografía se ve una recreación del reverso de la estela de Zurita.
Las estelas cántabras debieron tener dos funciones: funeraria del difunto y de culto a las divinidades astrales del Sol y la Luna. En el anverso aparecen cuatro lunas crecientes, como en el anverso de la estela de Barros, cuya imagen aparece en el escudo de Cantabria. En la parte inferior del reverso se representa un guerrero cántabro caído junto a su escudo, mientras un buitre lo picotea. La original se encuentra bastante deteriorada. Los cántabros, al igual que otras tribus celtas, siguieron el funeral descarnatorio mediante la exposición de los cadáveres de los guerreros muertos en el campo de batalla en la lucha contra los romanos. En esta fotografía, el reverso de la estela de Zurita, bastante deteriorada, fotografiada el 5 de julio de 2013 en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.