Mostrando entradas con la etiqueta Pastoreo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pastoreo. Mostrar todas las entradas

4 de enero de 2019

Algunos agricultores y ganaderos cobran subvenciones superiores al salario de los presidentes autonómicos

La Política Agrícola Común (PAC) gestiona las subvenciones que se otorgan a los agricultores y ganaderos de la Unión Europea. El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) es un Organismo Autónomo, adscrito al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Secretaría General de Agricultura y Alimentación. Parte de sus datos actualmente son públicos y accesibles a través de Internet en la página del FEGA. He realizado una búsqueda de los tres agricultures/ganaderos particulares que más dinero cobraron en el año 2017 del FEGA en cada uno de los municipios que poseen parte de su territorio dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, excepto Tresviso. 

ASTURIAS

Amieva
  • 1º, 26.106,61 euros.
  • 2º, 19.547,74 euros.
  • 3º, 18.339,67 euros.
Cabrales
  • 1º, 43.455,95 euros.
  • 2º, 30.976,16 euros.
  • 3º, 24.482,08 euros.
Cangas de Onís
  • 1º, 98.629,51 euros.
  • 2º, 34.925,01 euros.
  • 3º, 32.157,24 euros.
Onís
  • 1º, 44.702,21 euros.
  • 2º, 41.810,93 euros.
  • 3º, 39.533,45 euros.
Peñamellera Alta
  • 1º, 22.410,15 euros.
  • 2º, 19.229,78 euros.
  • 3º, 19.204,23 euros.
Peñamellera Baja
  • 1º, 30.392,40 euros.
  • 2º, 29.615,89 euros.
  • 3º, 26.265,41 euros.

LEÓN

Oseja de Sajambre
  • 1º, 14.905,08 euros.
  • 2º, 13.511,35 euros.
  • 3º, 12.519,80 euros.
Posada de Valdeón
  • 1º, 27.830,86 euros.
  • 2º, 23.286,66 euros.
  • 3º, 22.919,74 euros.

CANTABRIA

Camaleño
  • 1º, 48.853,65 euros.
  • 2º, 40.276,91 euros.
  • 3º, 40.110,57 euros.
Cillorigo de Liébana
  • 1º, 38.903,61 euros.
  • 2º, 35.163,57 euros.
  • 3º, 34.744,56 euros.

Tras realizar una búsqueda de los importes superiores a 70.368 euros (el salario bruto en el año 2017 del presidente de la Junta de Castilla y León), resultan 57 los perceptores de ayudas por encima de esa cifra en la provincia de León. Son 6 en el caso de Asturias (más de 64.985 euros) y 7 en el de Cantabria (más de 60.129 euris).

18 de enero de 2016

Los efectos perjudiciales de los incendios forestales

Dentro de Europa el fuego es un elemento natural y común en la región Mediterránea, donde afecta a Grecia, Italia, Francia, España y Portugal. Al contrario, en la región Eurosiberiana es un elemento más raro y dañino. Aquí, los bosques y matorrales protegen al suelo del impacto de la lluvia y mediante el entramado de sus raíces, lo sostienen, evitando su erosión. Sin embargo, en la Cordillera Cantábrica la repetición de los incendios forestales provocados por el ser humano ha generado una pérdida extrema de la calidad del suelo en extensas zonas. La mayoría de los fuegos se producen durante el invierno con el objetivo de obtener pastos para el ganado en primavera y verano y porque el omnipresente helecho común (Pteridium aquilinum) dificulta la propagación del fuego mientras permanece verde. El manejo con fuego es mucho más agresivo que los desbroces, más sostenibles y recomendables.
El fuego destruye sobre todo las partes aéreas de las plantas, pero también afecta a las raíces y las semillas, y el daño que produce depende de la penetración de su calor en el perfil del suelo y de la intensidad y duración del mismo. El fuego puede producir daños importantes en los árboles, afectando a su crecimiento y a su salud, haciéndolos más sensibles a los ataques de insectos y hongos, que pueden acabar causándoles la muerte. En muchos casos, este efecto letal no es visible hasta pasados varios meses desde el incendio. Las cenizas generadas en los incendios tienen un efecto inhibidor de la germinación de las semillas en la mayoría de las especies vegetales, excepto en el abedul (Betula spp.) y en algunas especies de gramíneas, como las del género Agrostis. La germinación de las semillas de las argomas o tojos (Ulex spp.) y las cistáceas se ve estimulada si la temperatura alcanzada en los incendios es alta. Solo cuando esta es moderada, estimula la germinación de las ericáceas, como los brezos (Erica spp.). 
Las argomas son plantas pirófitas, beneficiadas por el fuego, con un importante sistema radical que sobrevive al fuego y rebrota intensamente después de los incendios, lo que unido a la estimulación de la germinación de las semillas, provoca que sea favorecida por los incendios, mientras que los brezos, con un sistema radical superficial y poco desarrollado, no sobreviven al incendio y, por lo tanto, tienen que regenerarse exclusivamente por germinación de las semillas que, además, no es rápida, ya que se produce en la primavera siguiente al incendio. Por ello, muchos brezales-argomales que sufren incendios evolucionan hacia argomales puros. Los suelos ocupados por papilionáceas de los géneros Ulex, Cytisus y Genista son el resultado de la degradación de los bosques climácicos, favorecidas por la reiteración de los incendios, que impiden su recolonización por árboles.
Numerosos animales mueren durante los incendios porque no consiguen huir del fuego. Resulta particularmente afectada la meso y microfauna, dependiendo de la penetración del calor en el suelo y de su intensidad. La microbiota, el principal agente responsable de la descomposición de la materia orgánica, resulta particularmente afectada, no solo por el incendio, que puede esterilizar la superficie del suelo, sino también por la deposición de cenizas. Las condiciones del suelo quemado provocan el aumento de bacterias y la disminución de los hongos, las cianobacterianas y las algas.
Los principales problemas ambientales provocados por los incendios forestales son la degradación y la erosión del suelo debido a los cambios físicos y químicos que generan en su textura, en su comportamiento hídrico, en su estructura, así como por la pérdida de materia orgánica, que en parte se volatiliza y en parte se convierte en cenizas. Estos cambios son el motivo del aumento de la erosión que sufren los suelos quemados, más importante cuanto más repetidos, duraderos e intensos sean los mismos y cuanto mayor sea la pendiente de los suelos afectados. Cuando la erosión es severa aparecen canales y cárcavas, erosión laminar y suelos desordenados, producto de la erosión hídrica sobre las laderas.
La intensidad y la duración del incendio son dos factores fundamentales. Cuando el calentamiento supera los 220º C o los incendios se repiten con frecuencia, los cambios afectan a las propiedades físicas del suelo, suelen ser irreversibles y culminan con una degradación generalizada de la estructura y del comportamiento hídrico del suelo. Los incendios provocan un aumento del contenido de la fracción arenosa debido a la agregación de las partículas de arcilla debido a las altas temperaturas. Al mismo tiempo, los agregados de materia orgánica e inorgánica del suelo se rompen por la combustión de la materia orgánica, lo que provoca una degradación de la textura por la pérdida de finos, que rellenan los poros del suelo, provocando un descenso de su porosidad. Todo ello genera la disminución de la capacidad de almacenamiento de agua que tiene el suelo. En los casos de erosión severa, se han detectado incrementos muy marcados de la pedregosidad superficial en algunas zonas de la Cordillera Cantábrica.
El potencial erosivo de la lluvia depende de su impacto directo sobre el suelo, que a su vez, depende de la intensidad de la lluvia y de su capacidad para arrastrar partículas del suelo. Esto depende principalmente de la cantidad de lluvia que cae y no se infiltra y de la erosionabilidad del suelo, en lo que influye la cubierta vegetal y la topografía. El efecto del fuego sobre la erosión está muy ligado al que tiene sobre el ciclo hidrológico. Las gotas de lluvia son interceptadas por la vegetación, que además, disminuye la velocidad del agua de escorrentía, por lo que es contraproducente la limpieza y saca de los restos de incendios. La lluvia que alcanza el suelo es absorbida por la hojarasca hasta que se satura. El resto del agua se infiltra, penetrando hasta los horizontes minerales del suelo, donde parte es retenida por las partículas minerales o en los poros capilares y parte se infiltra hasta alcanzar la capa freática. Si la cantidad de agua que llega a la superficie es mayor que la suma de la que absorbe el suelo y de la que se infiltra, la parte restante fluye por la superficie, constituyendo el agua de escorrentía que produce erosión.
Los incendios forestales afectan a todos estos procesos del ciclo hidrológico. Cuando la cubierta vegetal es eliminada por el fuego, la interceptación y la transpiración disminuyen, y la evaporación desde el suelo aumenta debido a que su superficie, desprovista de vegetación, queda expuesta a la insolación y al viento. El ennegrecimiento del suelo también contribuye al aumento de la evaporación porque lo hace la absorción de la radiación solar. El agua que absorbe el horizonte superior del suelo, rico en materia orgánica, disminuye mucho. Además, las gotas de lluvia, al golpear directamente sobre la superficie desnuda del suelo, producen el arrastre de partículas, incluidas las cenizas. Estas partículas se infiltran y se introducen en los poros gruesos, obturándolos, lo que reduce la infiltración del agua, aumentando la escorrentía y el arrastre de partículas. En los incendios de alta intensidad se genera una capa repelente al agua a cierta profundidad bajo la superficie del suelo debido a los compuestos hidrófobos producidos durante la combustión. Lógicamente, esto provoca un aumento de la escorrentía y la erosión del suelo por encima de dicha capa hidrófoba. Alrededor del 80% de la erosión después de un incendio se produce durante los tres o cuatro primeros meses.
Durante los incendios, los nutrientes son liberados y se concentran en la capa de cenizas que queda sobre el suelo, pero la mayoría se pierden volatilizados o lavados por el agua. Los incendios de gran intensidad pueden causar la destrucción total de la materia orgánica del suelo, aunque lo habitual es que solo se destruya parcialmente. Esta pérdida de materia orgánica disminuye la capacidad de retención de agua de las capas superficiales del suelo y solo se recupera al cabo de cinco o diez años después del incendio. En los suelos intensamente quemados aumentan el hierro y el fósforo y disminuyen el calcio, el sodio, el potasio y el magnesio.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
"Los incendios forestales", de María Tarsy Carballas, veterana científica gallega, nacida en Taboada (Lugo) en el año 1934, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), licenciada en Química, doctora en Farmacia y especializada en Edafología.

3 de enero de 2016

Algunos ganaderos cobran subvenciones superiores al salario del Presidente del Gobierno de España

La Política Agrícola Común (PAC) gestiona las subvenciones que se otorgan a los agricultores y ganaderos de la Unión Europea. El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) es un Organismo Autónomo, adscrito al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Secretaría General de Agricultura y Alimentación. Parte de sus datos actualmente son públicos y accesibles a través de Internet en la página del FEGA. He realizado una búsqueda de los tres ganaderos particulares con pagos por ganado vacuno que más dinero cobraron en el año 2014 del FEGA en cada uno de los municipios que poseen parte de su territorio dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, excepto Tresviso. Dos de los perceptores de ayudas cobraron más que el Presidente del Gobierno de España. Mientras tanto, el "Regidor de Pastos de la montaña de Covadonga" en el año 2015 decía en el periódico La Nueva España que "si pudiera derogaría el parque nacional, a los ganaderos sólo nos trae problemas" y que "el 50% de la pradería del parque de Picos está invadida por el matorral". 

ASTURIAS

Amieva
  • 1º, 40.328 euros.
  • 2º, 33.420 euros.
  • 3º, 15.780 euros.

Cabrales
  • 1º, 24.470 euros.
  • 2º, 20.988 euros.
  • 3º, 20.113 euros.

Cangas de Onís
  • 1º, 127.338 euros.
  • 2º, 49.287 euros.
  • 3º, 29.220 euros.

Onís
  • 1º, 105.116 euros.
  • 2º, 35.848 euros.
  • 3º, 34.541 euros.

Peñamellera Alta
  • 1º, 36.278 euros.
  • 2º, 23.849 euros.
  • 3º, 15.796 euros.

Peñamellera Baja
  • 1º, 43.214 euros.
  • 2º, 21.231 euros.
  • 3º, 19.851 euros.

LEÓN

Oseja de Sajambre
  • 1º, 10.050 euros.
  • 2º, 9.790 euros.
  • 3º, 9.658 euros.

Posada de Valdeón
  • 1º, 21.650 euros.
  • 2º, 15.715 euros.
  • 3º, 14.053 euros.

CANTABRIA

Camaleño
  • 1º, 48.269 euros.
  • 2º, 47.521 euros.
  • 3º, 46.541 euros.

Cillorigo de Liébana
  • 1º, 48.019 euros.
  • 2º, 37.437 euros.
  • 3º, 28.573 euros.

20 de diciembre de 2015

Los medios de comunicación son hipócritas y cómplices. No es el viento; son algunos ganaderos

El viento ayuda a la propagación de los incendios. Bien lo saben los que los provocan, que son en su inmensa mayoría ganaderos, que con el objetivo de generar pastos para su ganado, no dudan en provocar incendios, incluso a riesgo de producir daños a las personas y a sus propiedades.
Evolución del número de incendios y superficies afectadas, 1961-2010. Fuente: MAGRAMA

Como puede comprobarse en esta gráfica, extraída del informe "Los Incendios Forestales en España. Decenio 2001-2010" y como puede leerse en el mismo: "La tendencia del número de siniestros en el periodo comprendido entre 1961 y 2010 es creciente...En el periodo 1991-2000 se dobla el número de siniestros respecto del decenio anterior...El análisis de las superficies afectadas sin embargo nos revela una evolución diferente, siendo la tendencia creciente hasta mediados de los años 90, y sufriendo posteriormente un notable descenso, debido, no a la disminución en el número de siniestros, sino, a la implementación y constante crecimiento de los dispositivos de extinción de incendios forestales autonómicos tras el traspaso de competencias de los años 80 y el incremento de su eficacia".
Causas de los incendios, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA

En el mismo informe se puede ver esta otra gráfica referida a las Comunidades Autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco y las provincias de León y Zamora. En el informe dicen que "cabe destacar los altos porcentajes, tanto en número de incendios como en superficies afectadas, de la intencionalidad" en esos territorios.
Motivaciones de los incendios intencionados en España, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA

Superficie arbolada afectada. Fuente: MAGRAMA

Referido a las Comunidades Autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco y las provincias de León y Zamora, en el informe "Los incendios forestales en España. Decenio 1996-2005" se aclara que la superficie arbolada afectada por los incendios tiende a aumentar, aunque varía mucho de un año a otro.
Número de incendios por cuadrícula en España, 1996-2005. Fuente: MAGRAMA

Postdata

Según los datos provisionales hechos públicos por el Gobierno de Cantabria y el Principado de Asturias, entre los días 14 y 31 de diciembre de 2015, en Cantabria se contabilizaron 396 incendios que afectaron a una superficie de 9.909,60 hectáreas y en Asturias 453 incendios que afectaron a 12.540 hectáreas. En Cantabria, anualmente se producen de media entre 500 y 600 incendios forestales que afectan a una media 6.000 hectáreas. De la superficie forestal quemada en Cantabria en la segunda quincena de diciembre, el 46,26% fue de matorral y monte bajo, el 32,53% de bosque autóctono, el 5,13% de plantaciones de eucaliptos, el 5,04% de pastizal y el 3,66% de plantaciones de pinos.

25 de febrero de 2014

El pastoreo perjudica al arándano y, por tanto, al Urogallo cantábrico

En el Documento técnico para la conservación y mejora del hábitat del urogallo (Tetrao urogallus cantabricus) en la cordillera Cantábrica puede leerse en su página 6 que en las poblaciones europeas "las hojas y frutos de arándano (Vaccinium myrtillus) constituyen el alimento principal durante el final del verano y el otoño". También que en la cordillera Cantábrica en invierno consume "tallos y yemas de arándano", que en primavera, "además de partes verdes de arándano y brecina y diversas herbáceas como la lúzula (Luzula sylvatica subsp. sylvatica), la anémona (Anemone nemorosa) y otras", y que "en verano y otoño el arándano suele ser la especie más consumida, sobre todo sus bayas, cobrando también importancia el acebo junto con la brecina, algunos helechos y herbáceas. En la fotografía superior, mata de arándano con frutos maduros.
En la página 7 de dicho documento se lee que "el arándano es una especie clave en todo su rango de distribución. Sus ramas, hojas, flores y frutos son su alimento principal durante el verano y el otoño en poblaciones europeas y en la cordillera Cantábrica. La dependencia entre urogallos y arándanos es tan estrecha que en Noruega se ha comprobado una relación directa entre los ciclos de producción de las arandaneras y los ciclos de abundancia de los urogallos. Los insectos que se localizan sobre esta planta, especialmente las larvas de lepidópteros, son un alimento básico para los juveniles durante las primeras semanas de vida. La abundancia de estos insectos condiciona el éxito reproductivo en las poblaciones de urogallo. Se ha comprobado que los pollos con mayor contenido de restos de orugas en sus excrementos son los que tienen una mayor tasa de supervivencia. Además, las matas de arándano proporcionan un refugio frente a los predadores, especialmente importante durante los periodos de incubación, cría y muda. En Escocia se ha comprobado que la abundancia de arándano condiciona el éxito reproductivo." En el documento siguen hablando del arándano (la palabra "arándano" aparece 127 veces). En la fotografía, una rama de arándano con flores.
En la Monografía del Real Jardín Botánico "Flora y vegetación orófila de los Picos de Europa", de Herminio Nava, publicada en el año 1988 (referencia bibliográfica no incluida en el citado Documento), buscando al arándano, podemos ver en la página 230 una tabla sobre el hábitat "brezales y cervunales con brezo", en el que dominan el arándano y la brecina (Calluna vulgaris), a una altitud de entre 1.530 y 1.920 metros, "comunidades arbustivas acidófilas que se instalan sobre los cervunales, por lo que presentan un cortejo florístico formado, predominantemente, por estos céspedes. La cobertura dominante de Calluna vulgaris y una mayor presencia de Vaccinium myrtillus son las únicas características diferenciales en los Picos del estadío maduro de esta comunidad." En la fotografía, una rama de brecina (Calluna vulgaris).
Respecto de esa orla supraforestal donde dominan la brecina y el arándano, especies tan importantes para el urogallo cantábrico, Herminio Nava en la página 232 de dicha monografía escribió que los cervunales, empleados como pastizales del ganado, acaban siendo invadidos por el arándano y la brecina "si la carga ganadera no es suficiente". Es decir, los usos tradicionales ganaderos son el principal problema para la persistencia de este hábitat clave en la vida del urogallo cantábrico. En la fotografía, arándano y Luzula sylvatica.
Los ganaderos presionan para conseguir nuevos derechos de pastos (necesitan 1 hectárea por cada vaca), ya que solo así pueden cobrar las subvenciones, que ya suponen el 60% de sus ingresos. Los bajos precios del ganado les obligan a aumentar el tamaño de su cabaña ganadera: si para vivir como ganadero de bovino de carne antes eran suficientes 30 vacas, ahora son necesarias 100, y muchos tienen 200 o 300 para poder alcanzar unos ingresos acordes con los tiempos que corren. En la Cordillera Cantábrica, los incendios y los desbroces pretenden convertir en pastizales diferentes hábitats arbustivos, entre ellos estos mosaicos de arándano y brecina. La explotación ganadera de la montaña de ningún modo puede ser un aliado en la lucha por la conservación del urogallo cantábrico. En la fotografía, detalle de una planta de Luzula sylvatica subsp. sylvatica.
La explotación ganadera de las montañas favorece a diversas especies de animales amenazados, ya que sus carroñas sirven de alimento a quebrantahuesos, alimoches y buitres, y sus excrementos sirven de alimento a los escarabajos coprófagos, muy importantes en la dieta de las chovas. Incluso puede beneficiar al oso gracias al aporte de carroñas, pero no al urogallo cantábrico, al contrario. En la fotografía, Anemone nemorosa.
En la fotografía, acebo (Ilex aquifolium) con frutos, otra de las plantas que sirven de alimento al urogallo cantábrico.

29 de septiembre de 2012

Peña Oviedo, poblado neolítico pastoril

El poblado neolítico de Peña Oviedo se encuentra a mitad de camino entre el valle de Camaleño y Áliva. En el artículo "El asentamiento de la Peña Oviedo (Camaleño, Cantabria): La colonización de las áreas montañosas de la Cornisa Cantábrica", de Agustín Díez Castillo, publicado en el monográfico titulado "Primeros agricultores y ganaderos en el Cantábrico y Alto Ebro" en la revista Isturitz. Cuadernos de Prehistoria-Arqueología, 6 (1996) puede leerse que, según los análisis con C14, el poblado tiene una antigüedad de 5.000 años. Es en esta época cuando se desarrolla el megalitismo y se constata una notable presencia de animales domésticos, principalmente ovejas y cabras, pero también vacas y cerdos.
Entre las estructuras del poblado neolítico de la campa de La Calvera, a 1.250 metros de altitud, se encuentran estructuras que indican que un grupo de humanos vivió y explotó los pastos de la zona, y al mismo tiempo, erigió dólmenes, monumentos megalíticos funerarios. Entre los primeros se encuentran un pozo circular excavado de unos 90 cm de diámetro y 60 cm de profundidad que debió tener funciones de silo y una zanja que sirvió para la cimentación de una cabaña de planta cuadrangular. Entre los megalitos, hay tres túmulos con cámara dolménica y otros dólmenes con los túmulos arrasados. Efectivamente, hasta nuestros días han llegado muchos megalitos funerarios, construidos con grandes losas de piedra, mientras que de las cabañas pastoriles donde vivían nos quedan pocos indicios o ninguno, porque en su construcción se usaban elementos vegetales como la madera, de poca durabilidad.
El pastoreo ha modelado el paisaje de los Picos de Europa. La vegetación potencial (la que habría si no fuera por la acción humana) de las superficies ocupadas actualmente por pastizales en el piso montano, hasta una altitud de 1.600-1.700 metros, es el hayedo (Fagus sylvatica) y el robledal albar (Quercus petraea). El hayedo ocuparía actualmente la mayoría de la superficie y el robledal albar lo sustituiría sobre sustratos silíceos, favorecido por precipitaciones menores y la pobreza de nutrientes en los suelos. Sin embargo, la expansión del hayedo en la Cordillera Cantábrica solo tiene 3.000 años, por lo que las poblaciones humanas de los Picos de Europa ya practicaban el pastoreo 2.000 años antes de la llegada del haya, que ha ido desplazando progresivamente al roble albar en los últimos 3.000 años.
Por encima de los 1.600-1.700 metros, si no fuera por la actividad ganadera, la vegetación subalpina estaría dominada por matorrales: erizón (Genista legionensis), abrojo (Genista hispanica subsp. occidentalis), enebro rastrero (Juniperus communis subsp. alpina), arándano (Vaccinium myrtillus), agracejo (Berberis vulgaris), rosa de montaña (Rosa pendulina), beriz (Erica vagans) o brecina (Calluna vulgaris). Solo en el piso alpino, por encima de los 2.200-2.400 metros de altitud, la vegetación estaría formada por herbáceas, pero con baja cobertura sobre un sustrato rocoso en gran parte desnudo. Como sucede en la actualidad, el uso del fuego y el pastoreo intensivo debieron ser las herramientas usadas para formar los pastizales del piso subalpino. Sin el uso del fuego y el pastoreo, el matorral ocupa rápidamente sus antiguos dominios, prueba de que los pastizales de los Picos de Europa no son naturales, sino generados por la actividad ganadera. Tomé estas fotografías el 7 de agosto de 2012 en Peña Oviedo, sobre el pueblo de Mogroviejo, municipio de Camaleño (Cantabria).

Postdata
Molino de mano hallado en este yacimiento, fotografiado el 5 de julio de 2013 en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.
Vaso cerámico hallado en este yacimiento, fotografiado el 5 de julio de 2013 en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.