10 de abril de 2026

Incendios y ganadería extensiva en la Cordillera Cantábrica

Alejandro García Herrera

Esto es el Altu de la Balsemana, municipio de Tudanca (Cantabria), el pasado domingo por la tarde, mientras estaba dando una vuelta por el monte con mi hijo, disfrutando de la naturaleza. Municipio por cierto del que desciendo por vía paterna (llevo sangre tudanca) y cuyos montes llevo recorriendo desde crío, durante más de 30 años. Así que, no me sorprende este incendio, he visto arder esa ladera unas cuantas veces en todos estos años y en esta misma época del año, de enero a abril. Lo mismo que las laderas próximas, o las inmediatas del municipio de Cabuérniga, en el contiguo valle del Saja y que ya han ardido en fechas previas, como atestiguaba el negro que cubría una gran extensión repartida por distintos lugares de dicho valle. La gente que sois de fuera de Cantabria o incluso muchos de aquí, os sorprenderá que haya incendios en esta época del año, os cuento.
Esa ladera estaba cubierta de brezos y tojos (escaju que llamamos aquí), que es la vegetación que va cubriendo las zonas que se van quedando sin actividad ganadera o con la que se realiza con el manejo actual del ganado, que es casi lo mismo. Ese matorral es el paso previo a que vayan germinando árboles como el roble melojo y se vaya convirtiendo en un bosque, el matorral sirve para eso, para proteger a los árboles jóvenes. Pues bien, quemado ese matorral, en las próximas semanas saldrá un verdín muy fino y muy poco nutritivo, pero que gusta mucho al ganado equino y bovino. En esa ladera ahora negra, en unas semanas estarán comiendo yeguas, una manada de equino, es muy pindiu (con mucha cuesta) para que entren las vacas.
En unos años la ladera se volverá a ir cubriendo de brezos y escajos ya que las yeguas son incapaces de mantener eso "limpio" y nuevamente volverá a ser quemada y así una y otra vez. Por el camino las lluvias arrastrarán parte del suelo quemado hasta el río Nansa y de allí a la ría de Tina Menor, afectando al ecosistema fluvial, dañando las branquias de truchas y de los últimos salmones atlánticos, a un paso de la extinción (esto da para otro capítulo) y también a los últimos desmanes ibéricos, además de afectar al estuario. A su vez, la ladera cada vez es más pobre, con más roca, menos tierra y mucho más pobre, un erial. Imaginaros esto mismo en laderas enteras, en los valles centrales de Cantabria, todos los años sin excepción.
En lo que va de 2026 llevamos en Cantabria más de 500 incendios de este tipo. Hoy martes hemos amanecido con más de 20 incendios activos en los valles del Nansa, Saja y Besaya, pero en los meses anteriores han ardido ya previamente buena parte de los montes pasiegos, en los valles del Pas, Pisueña y Miera. Así todos los años de enero a abril, con condiciones de viento Sur que reseca el terreno y dispara las temperaturas (efecto Foehn). Ayer récord de temperatura para el mes de abril en Cantabria, con 32,8 ºC en el aeropuerto de Parayas (municipio de Camargo). Pero llegará el mes de mayo, el ganado regresará al monte y como un milagro divino, los incendios desaparecerán de nuestros montes, en verano es muy raro que haya incendios en Cantabria.
Esta es la realidad de la ganadería extensiva en las comarcas centrales de Cantabria, principalmente desde el Nansa hasta el Miera, algo menos en el Asón. Incendios provocados por ganaderos delincuentes, que para obtener un beneficio económico queman el matorral buscando ese verdín fino y pobre. Naturalmente no todos los ganaderos de extensivo son así, pero hay muchos y hacen mucho daño, es una costumbre muy arraigada, suponiendo un importante desembolso económico de las arcas públicas; horas de vuelo de helicópteros, cuadrillas de extinción, horas extras de agentes del medio natural... Además de poner en riesgo vidas humanas y destrozar el patrimonio natural de todos para su beneficio económico. Sin embargo, en los medios de información no escucharéis nada de esto, que si el viento Sur, que si los pirómanos, que si venganzas, hartazgo del mundo rural, mafias eólicas, constructoras, etc, etc. y por supuesto, que el monte está sucio, como si los árboles y los arbustos fueran basura, plástico, botellas y latas. Pero nadie señala a los culpables, cuando las cifras oficiales son bien claras, el 99 % de estos incendios de invierno y comienzos de primavera, son provocados por ganaderos de ganado extensivo para quemar el matorral y generar pasto.
A la sociedad de Cantabria en general le importa poco este tema, como casi todo por otra parte, excepto cuando el humo llega a Santander y no se puede respirar bien. La mayoría de la ciudadanía desconoce porque se quema realmente el monte en esta época, todos los años. Tampoco escucharéis o leeréis nada de esto en la prensa regional, más allá de la misma cantinela de siempre de pirómanos (ahora ya van diciendo incendiarios últimamente) y viento Sur, ni tampoco a las diferentes administraciones implicadas, no vaya a ser que se enfade el mundo rural. Más allá de las labores de extinción, pasividad, esperar a que llueva, llegue mayo y hasta el invierno que viene.

El manejo del ganado en extensivo que se hace hoy en día no permite mantener como pasto todas las enormes extensiones que se van cubriendo de matorral y bosque, es imposible "limpiarlo" como dicen ellos, habrá zonas que tendrán que ser pasto pero otras tendrán que volver a ser bosque y aprovechar los recursos forestales, pero eso requiere de ordenación del territorio, de involucrar a la gente y de tomarse esto en serio. Esta ganadería extensiva a la que se cataloga como ejemplo de convivencia y de conservación de la biodiversidad es una lacra y acaba con la biodiversidad.

Tranquilos, ya queda menos para el mes de mayo y el verde volverá a adornar la nuestra tierruca...

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