17 de octubre de 2016

Cabra montés

Esta imagen es del único ejemplar fotografiado de la que se considera una subespecie extinta de la Cabra montés (Capra pyrenaica subsp. lusitanica). Se trata de una hembra capturada en la sierra de Gerês el 20 de septiembre de 1890. Publicaron esta fotografía en 1908 en la página 17 del número 131 de la revista Ilustração Portugueza. Los guardas forestales Balthazar da Silva, José Ribeiro, José Lemos y Manuel Joaquim Ribeiro atraparon a esta hembra vieja y enferma cuando entró en el vivero de Albergaria. Fue trasladada al Zoológico de Lisboa donde murió pocos días después. Antes la fotografió Ricardo Jorge.
En esa misma revista publicaron una pormenorizada crónica de una gran cacería que duró 3 días organizada en el año 1908 en la Serra do Gerês con el propósito principal de determinar si sobrevivía la cabra montés, con resultado negativo. Según la Tesis Doctoral de Gisela María Teixeira Moço "Ecología y conservación de la Cabra montesa ibérica Capra pyrenaica Schinz, 1838 en el Parque Nacional da Peneda-Gerês, Portugal", del año 2016, ya desde finales del siglo XVII su población portuguesa había quedado restringida a la Sierra de Gerês, cuya altitud máxima es de 1.548 metros. En esta imagen indico la localización del antiguo vivero de Albergaria, a 1.400 metros del límite territorial entre Portugal y Galicia, donde fue capturado el único ejemplar fotografiado vivo de esta subespecie. La última observación de un ejemplar vivo data del año 1892. Clicad en la imagen para verla más grande.
36 años antes, José Vicente Barbosa du Bocage, tras examinar 5 ejemplares del museo de Lisboa y otros 2 del de Coimbra,  presentó el 16 de octubre de 1856 su "Memoria sobre a cabra-montez da serra do Gerez" en la Academia das Ciências, publicándose meses más tarde en Annaes das Sciencias e das Letras. Poco después publicó "Memoria sobre uma espécie nova do genero Capra L., a Cabra-Montez da Serra do Gerez, em Portugal" En Memorias da Academia Real das Sciencias de Lisboa. En la imagen un dibujo de la cabra montés de la serra do Gerez incluido en dicha "Memoria". 
El zoólogo y paleontólogo Ángel Cabrera y Latorre (1879-1960) trabajó en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid desde 1902 por invitación de su director Ignacio Bolívar y publicó su gran obra "Fauna ibérica. Mamíferos" en 1914. En 1925 emigró a Argentina y se nacionalizó argentino ese mismo año, donde trabajó como jefe del departamento de paleontología del Instituto del Museo de La Plata. En la imagen la clave de las subespecies de Cabra montés que publicó en la página 311 de la citada obra.
Este es el dibujo que hizo Ángel Cabrera de la subespecie lusitanica de Cabra montés en la página 313 de su libro. Cabe pensar que la Cabra montés de los Picos de Europa se pareciera o fuera la misma que la descrita por Barbosa du Bocage. En el año 1959 Juan Uría Ríu publicó en la revista Archivum "El mueyu, Capra pyrenaica asturiana extinguida a comienzos del siglo pasado", donde recogió la descripción firmada en Arenas de Cabrales por Bernardo de Mier, cura párroco de Santa María de Llas, el 30 de julio de 1801, conservada en la Biblioteca de Real Academia de la Historia: "En las peñas más altas abundan los rebecos...En los valles hay corzos, y una especie de cabra montés parecida a las cabras comunes aunque de mayor bulto y ligereza, se llaman mueios, la armadura del macho es también parecida a la del cabrón aunque mucho mayor". El mismo autor en 1963 publicó "Más noticias sobre El Mueyu", donde recoge lo que escribió en 1826 Sebastián Miñano en el "Diccionario Geográfico-Estadístico" referido al concejo de Cabrales: "...en los valles se hallan corzos, y una especie de cabra montés parecida a las cabras comunes, bien que de mayor tamaño y ligereza, a quienes llaman en el país mueyos. La armadura del macho es parecida a la del cabrón, pero mucho mayor", texto que parece una copia de lo escrito por el párroco de Santa María de Llas. Y en lo escrito dedicado al concejo de Amieva se dice que en sus montañas viven "mojos". 
Estos son los dibujos que hizo Ángel Cabrera de las subespecies de Cabra montés en las páginas 312 y 313 de su libro. El Conde de Saint-Saud en la página 62 de su "Monographie des Picos de Europa", publicado en 1922, escribió: "porque bizerra sería una cabra montés (Ibex pyrenaicus), que, en Caín, lleva el nombre de mueño, mueña" y sugiere que el topónimo "moña", bastante común en los Picos de Europa, derive del nombre local de la Cabra montés. El ingeniero de minas y geólogo Casiano de Prado en la página 17 de su publicación "Valdeón, Caín, la Canal de Trea. Ascensión a los Picos de Europa", crónica de una excursión llevada a cabo en 1858, escribió que "mueño" es la cabra montés, "animal que ha desaparecido ya casi completamente de aquellas montañas".
Joaquín Vilar Ferrán en 1921 escribió en la página 114 del libro "Topografía Médica del Concejo de Cabrales": "Así vemos que una importante especie, la Capra ibex L., de la que hace diez lustros todavía existían ejemplares en las montañas de la comarca, y que habitó profusamente las mismas en épocas anteriores, circunstancia que es probable diera el nombre de Cabrales al Concejo de referencia; hoy ha desaparecido en absoluto". En la fotografía, un macho de Cabra Montés fotografiado el 15 de julio de 2011 en el paraje de La Caldera, en el municipio de Capileira (Granada), en Sierra Nevada.
Hay varios topónimos en la cartografía de los Picos de Europa que parecen recordar la presencia pasada de la Cabra montés:

  • Torre de la Puerta de Moeño
  • Puerta de Moeño
  • Majada de Moeño
  • Canal de Moeño
  • Cabeza de las Moñas
  • Majada de las Moñas
  • Riega de las Moñetas
  • Valle de las Moñetas
  • Collado de las Moñetas
  • Majada de las Moñetas
  • Llago de las Moñetas

En la fotografía un macho de Cabra montés fotografiado el 19 de julio de 2015 entre los parajes del Prado de las Pozas y el Risco de los Barrerones, municipio de Navalperal de Tormes (Ávila), en la Sierra de Gredos.
Según este Estudio genético mediante marcadores microsatélites de las poblaciones de cabra montés, publicado en el año 1999, la Cabra montés de los Pirineos o Bucardo (Capra pyrenaica subsp. pyrenaica), extinta el 6 de enero del año 2000, genéticamente era intermedia entre las subespecies supervivientes de Cabra montés y el Íbice de los Alpes (Capra ibex). En la fotografía un macho de Íbice de los Alpes fotografiado el 15 de agosto de 2015 en el paraje de Furggen, cerca de la localidad de Grächen, cantón de Valais (Suiza).
No se han podido realizar análisis genéticos de ejemplares de la subespecie lusitanica, pero cabe pensar que fuera genéticamente más parecida a la extinta subespecie pyrenaica que a las supervivientes hispanica o victoriae. En la fotografía un macho de Íbice de los Alpes fotografiado el 15 de agosto de 2015 en el paraje de Furggen, cerca de la localidad de Grächen, cantón de Valais (Suiza).

Postdata
Se equivoca completamente Juan Jiménez en su artículo "Declive y auge de las cabras monteses: una historia diferente", publicado en el número 368 de la revista Quercus cuando escribe que: "Así, las cabras del dominio eurosiberiano seguirían encastilladas en la alta montaña, rodeadas de una densa franja de bosque. Por el contrario, en el dominio mediterráneo el fuego, la ganadería y la agricultura abrieron extensos territorios para la expansión de la cabra en la montaña media...Esto explicaría por qué, al contrario de lo que nos dice la intuición, cuanto más al norte las cabras vivieron en lugares más altos, mientras que en zonas más cálidas prosperaron en bajas altitudes...Aunque todas fueron perseguidas, sólo se extinguieron aquellas que quedaron atrapadas en la alta montaña, refugiadas allí por los cambios climáticos...la caza en los últimos siglos no sería la principal causa de extinción de los bucardos, lusitánicas ni mueyus, sino el factor último que incidió sobre unas poblaciones ya muy mermadas en distribución, hábitat y población."

La altitud máxima de la serra de Gerês (subespecie lusitanica) es de 1.548 metros, mientras que estas fotografías de cabras montesas de la Sierra de Gredos y Sierra Nevada están hechas donde viven, a mayor altitud que esos 1.548 metros. No sabemos en qué intervalo de altitudes vivía en los Picos de Europa, pero los roquedos por el norte llegan casi hasta el nivel del mar e incluyo un testimonio en el que se indica que los rebecos vivían en las peñas más altas y las cabras montesas en los valles.

1 comentario: