7 de enero de 2012

Parque Nacional de la Montaña de Covadonga

El primer espacio natural protegido fue el "Yelowstone National Park", declarado mediante decreto del 1 de marzo de 1872 por el presidente estadounidense Ulysses Grant con el fin de crear un lugar "libre de explotación mercantil, dedicado a la satisfacción del pueblo". Con esa misma idea de preservar de todo tipo de explotación un espacio natural privilegiado, Pedro José Pidal, Marqués de Villaviciosa, senador vitalicio, defendió en las Cortes la nueva idea de los parques nacionales, para crear según sus palabras "Santuarios de la Naturaleza" y atesorar "los esplendores de la Naturaleza", porque en ellos se halla un "aliento de vida, potencialidad, de exuberancia, de energías". España fue uno de los primeros estados europeos en seguir esta filosofía y el 7 de diciembre de 1916 sancionó el rey Alfonso XIII la primera Ley de Parques Nacionales, materializada el 22 de julio de 1918 mediante la declaración del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga. Tras la declaración el 16 de agosto de 1918 del Parque Nacional del Valle de Ordesa, este proceso se paralizó y no se reactivó hasta el año 1954. La Ley de Parques Nacionales fue derogada por la Ley de Montes de 1957, bajo cuyo régimen se declararon nuevos Parques Nacionales. En la fotografía, panorámica de parte del Macizo Central desde la cima de Peña Vieja (2.613 m), municipio de Camaleño (Cantabria).

2 comentarios:

  1. Hola Juanma, soy Gorka Ocio y permíteme que copie y pegue un acertadísimos comentario del biólogo asturiano David Alvarez en referencia a este dudoso Parque Nacional...

    Para los que no están enterados de cómo funciona el Parque Nacional de los Picos de Europa, aquí lo tenéis resumido en 13 líneas. Una de las reflexiones más acertadas que he leído últimamente

    http://www.lne.es/oriente/2012/01/07/farsa-picos/1180558.html

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  2. Hola Gorka:

    Primero quiero agradecerte tu participación en este blog, recién nacido el pobre. He leído la noticia, que aparece firmada por Ramón Díaz y no por David Álvarez. Creo que cualquiera podría suscribir esas 13 líneas, pero no sólo referido al Parque Nacional de los Picos de Europa, sino a la totalidad de los espacios naturales protegidos. El origen del problema siempre es el mismo: los espacios naturales protegidos incluyen terrenos particulares, terrenos municipales rústicos o montes de utilidad de titularidad pública o privada. Siempre hay propietarios o personas que sin serlo buscan vivir en los pueblos que se encuentran dentro o en los alrededores de los espacios naturales protegidos, por lo que exigen usos tradicionales como la agricultura, la ganadería, la caza, la pesca o la explotación forestal, o nuevos usos como todos los relacionados con el turismo que atraen los espacios naturales protegidos. Los optimistas piensan que una correcta gestión puede hacer posible la convivencia de esas actividades productivas y la conservación de la Naturaleza, pero lo cierto es que muchas de esas actividades son incompatibles con la conservación de la biodiversidad y los hábitats que ocupan. Más o menos sé cómo funcionan otros espacios naturales protegidos. Aunque sólo sea porque el Parque Nacional de los Picos de Europa tiene como técnico a la bióloga Amparo Mora, tan polifacética como activa, me parece más posible la consecución de esa utópica compatibilidad. En el País Vasco, por ejemplo, no hay ninguna persona que se le parezca y que gestione espacios naturales protegidos. Así que, aunque sólo sea por una vez y sin que sirva de precedente, quiero ser optimista con el futuro de la gestión del Parque Nacional de los Picos de Europa.

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