9 de octubre de 2014

Costa Rica, 31 de julio de 2014

Un macho de Mielerito verde (Chlorophanes spiza) en la Estación Biológica La Selva.
Una Morfo azul (Morpho peleides).
La Morfo azul en vuelo.
Otra foto de la misma Morfo azul.
Un Picogrueso carinegro (Caryothraustes poliogaster).
Un Zanate cantor (Dives dives). El primer registro de esta especie en Costa Rica data del año 1987. Su expansión ha sido muy rápida y actualmente ya es bastante común en todo el país.
Un Zanate cantor buscando su alimento entre los edificios de la Estación Biológica La Selva. Después del desayuno llegó el taxista que habíamos solicitado previamente en la recepción de la Estación Biológica La Selva. Nos llevó hasta el embarcadero de La Pavona, donde se toma el barco para Tortuguero.
Este es el restaurante en La Pavona, donde se compran los billetes del barco y donde se puede esperar su salida. El viaje en barco dura algo más de una hora y cuesta unos 3 dólares por persona. Había demasiada gente y aproveché para darme un paseo por los alrededores. La mayoría eran grupos de turismo de agencia, que iban a alguno de los lodge que hay en Tortuguero. Estos lodge de lujo requieren de barco para salir de ellos. No sucede lo mismo en los alojamientos de Tortuguero, donde hay total libertad de movimientos por el pueblo y los alrededores. En lugar de en un lodge, nos alojamos en una cabina de Tortuguero con vistas al mar Caribe. En concreto, en una habitación con baño de las Cabinas Icaco por 40 dólares por día. Aquí servían estupendos desayunos a buen precio y con vistas a la playa. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Un Tirano melancólico (Tyrannus melancholicus) en La Pavona, junto al embarcadero de donde salen los barcos a Tortuguero. Los últimos kilómetros desde el pueblo de Cariari son de pista sin pavimentar y con riesgo de cortes en el tránsito debido a inundaciones. Durante nuestra estancia en Tortuguero, dos coches fueron arrastrados por la fuerza del río desbordado en el tramo entre Cariari y La Pavona. Afortunadamente, no hubo víctimas. Al regreso, vimos cómo intentaban sacar del cauce del río uno de los automóviles arrastrados. Uno de los vehículos era alquilado por españoles. En el contrato de alquiler del coche que tuvimos en Costa Rica leímos que el seguro a todo riesgo que nos ofrecieron no cubría los daños provocados por el vadeo de ríos. Al regreso, tomamos el autobús público que lleva de La Pavona a Cariari, y en Cariari otro hasta San José. Los autobuses públicos en Costa Rica son muy baratos, mientras que los taxis son caros.
Una Ameiva centroamericana (Ameiva festiva) junto al embarcadero de La Pavona.
Barcos en el embarcadero de La Pavona, listos para hacer el viaje hasta Tortuguero.
Panorámica del embarcadero de La Pavona. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Lorea, Amaia y Maite sentadas en el barco que nos llevó hasta Tortuguero.
Río de La Pavona a Tortuguero.
El viaje en barco por este río, al menos cuando lleva bastante agua, es bastante complicado y requiere del conocimiento del río y la pericia de quien lo patronea.
Dos ejemplares de Tortuga negra de río (Rhinoclemmys funerea) en el viaje a Tortuguero.
Una Tortuga negra de río.
En el barco de La Pavona a Tortuguero. Este es el punto donde se deja el río estrecho para llegar a esta laguna. Por la izquierda se llegaría a Barra Colorado y por la derecha a Tortuguero. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Lorea, Amaia y Maite en la playa de Tortuguero, en el mar Caribe. Aquí llueve anualmente 4.500-6.000 mm. Llegamos con lluvia y fuimos testigos durante nuestra estancia de unas tormentas con rayos que duraron horas completas. El poblado de Tortuguero ha surgido de la nada en los últimos 50 años. Actualmente hay unos 1.500 habitantes dedicados a atender a los turistas que llegan a este rincón atraídos especialmente por la posibilidad de ver el desove y el nacimiento de la Tortuga verde (Chelonias mydas). Tortuguero, justo al contrario que los lujosos lodge, es un pueblo con infraviviendas en medio de un caos urbanístico. El primer día puede asustar o decepcionar un poco, pero al segundo día se le empieza a coger el gusto y al cuarto acabas pensando que es uno de los lugares más acogedores que uno ha conocido. Sus habitantes viven en sus casas con las puertas abiertas y andando descalzos cuando las calles acaban encharcadas por las lluvias. Se come bien en sus restaurantes y se puede comprar toda clase de recuerdos en sus tiendas.
En Tortuguero la organización Sea Turtle Conservancy y el Parque Nacional de Tortuguero vigilan la playa y regulan el turismo. Como puede verse en este panel, el acceso a la playa está prohibido sin autorización entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana. Por casualidad, conocimos al gerente del centro de investigación y divulgación que tiene esta organización en Tortuguero. Era un licenciado en Ciencias Ambientales de Castellón.
Una Rana toro de Savage (Leptodactylus savagei) por la noche. La encontró el guía que es necesario contratar para ir a ver el desove de la Tortuga verde en Tortuguero. Aunque el guía, como en general todos los costarricenses, era agradable, la experiencia de ver desovar una tortuga marina esperando turno, andando deprisa de un lado para otro, unido al poco tiempo que se tiene para disfrutar del momento de la puesta, no fue de nuestro gusto. Por supuesto, no pueden hacerse fotografías y ni siquiera pueden llevarse linternas. Solo el guía lleva una linterna de luz roja. Pudimos ver dos hembras de Tortuga verde: una acabando de tapar el nido y luego arrastrándose hasta el agua y otra durante la puesta.

Araña sin determinar en Tortuguero.

Postdata
Un amigo cibernético que trabajó 3 años en Costa Rica me ha escrito: "Para mí el Parque Nacional de Tortuguero es el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer en relación a la población local en un proyecto de conservación. El tema está tan mal, que en la época de tortugas las niñas con apariencia de mujeres dejan el cole para prostituirse con todos los hueveros, guardas y demás personas que atrae la temporada de tortugas. Una lástima de sitio, que se enorgullece de ser el proyecto de conservación de tortugas más antiguo del mundo y donde no han conseguido más que conservar tortugas sin solucionar lo más mínimo los problemas de conservación. Lo dicho, un sitio paradisíaco que cada temporada se convierte en un infierno para muchos locales. Claro está que eso no lo ven los turistas."

No hay comentarios:

Publicar un comentario