19 de septiembre de 2014

Costa Rica, 20 de julio de 2014

Un macho de Rabihorcado magnífico (Fregata magnificens) en la costa del Océano Pacífico al amanecer. Después de desayunar, nos dirigimos hacia el Hotel Savegre, junto al río del mismo nombre. Para ello fuimos hasta la capital de Costa Rica, San José, y seguimos otros 89 kilómetros por la carretera interamericana, superando los 3.000 metros de altitud, ya muy cerca del Cerro de la Muerte (3.491 m), la segunda cima más alta de la Cordillera de Talamanca y Costa Rica tras el Cerro Chirripó (3.820 m).
En la cabecera del río Savegre actualmente hay varios hoteles y "lodge" donde se alojan ornitólogos llegados de todo el mundo en busca del quetzal. Estas propiedades privadas quedan rodeadas por el Parque Nacional Los Quetzales, declarado en el año 2006 sobre una superficie de 5.021 hectáreas.
Cuando estábamos a punto de llegar al Hotel Savegre, a través de una pista de tierra que desciende desde los más de 3.000 metros de altitud que alcanza la carretera hasta los 2.200 metros del lugar que ocupa dicho hotel, vimos un pequeño grupo de personas que miraban atentamente a un árbol en la ribera del río Savegre, colindando con el citado hotel. Bajamos del coche y allí estaba posado un macho de Quetzal (Pharomachrus mocinno).
El Quetzal vive en montañas desde el sur de México hasta el oeste de Panamá. Los reyes y nobles precolombinos tenían el privilegio de llevar tocados que incluían plumas de quetzal. Al ser aves sagradas, se liberaban las aves vivas tras capturarlas para arrancarles varias plumas. En varias lenguas de la región, se usa la misma palabra para designar a esta ave y el concepto de "sagrado" o "precioso".
El nombre de quetzal procede de la palabra "quetzalli", que significa plumaje en la lengua náhuatl, que era la lengua franca del imperio mexica o azteca hasta la conquista española. Efectivamente, el plumaje iridiscente de esta ave ha llamado la atención desde antiguo. En especial, las largas plumas que presentan los machos. Las aves miden 35-40 cm desde la punta del pico hasta la base de la cola, mientras que la cola llega a los 65 cm.
Este macho había mudado el par de plumas supracaudales más largas, por lo que no pudimos disfrutar del espectáculo de verle con esas larguísimas plumas que le caracterizan.
Efectivamente, el objetivo principal de los observadores de aves que llegan a Savegre es observar al mítico quetzal. Después de verlo, todavía sin llegar a nuestro alojamiento, sabíamos que teníamos por delante cuatro días para disfrutar más relajadamente, ya con el objetivo principal cumplido.
En Savegre los frutos de los aguacatillos (Persea spp.) son el principal alimento del Quetzal. De los árboles de este género es muy conocido el Aguacate (Persea americana). Tras digerir la pulpa de los frutos, regurgitan las semillas, a veces acumulándose muchas bajo sus posaderos.

El macho de Quetzal acicalándose el plumaje.
La actual Reserva Natural Privada del Hotel Savegre cuenta con 400 hectáreas, de las que aproximadamente la mitad son bosques primarios surcados por una red de senderos que permiten disfrutar de la fauna y flora propia de la Cordillera de Talamanca. Lo que comenzó siendo un alojamiento en la cabecera del río Savegre para pescadores de truchas, que proliferaron tras la introducción de alevines que realizó el fundador del Hotel Savegre, Efraín Chacón, ha acabado por convertirse en un alojamiento para ornitólogos que llegan de todos los rincones del mundo en busca del Quetzal. 
El  Hotel Savegre consta de 50 habitaciones a modo de chalets, un spa, restaurante con buffet y a la carta, y jardines donde se pueden ver bastantes especies de aves. En el interior del recinto del Hotel Savegre se encuentra el Quetzal Education Research Center, que ha llevado a cabo interesantes investigaciones.
Junto a la recepción del Hotel Savegre tenían dos postes con bebederos para colibríes. Y un tercero donde ponían frutas que atraían a otras especies de aves.
Una Tangara azuleja (Thraupis episcopus) en un comedero del Hotel Savegre.
Un macho de Piranga estriada (Piranga bidentata) en los jardines del Hotel Savegre.
Una Cotorra catana (Pyrrhura hoffmanni). Es endémico de las montañas de Costa Rica y el oeste de Panamá.
Un macho de Colibrí magnífico (Eugenes fulgens) en los jardines del Hotel Savegre.
El mismo macho de Colibrí magnífico, pero en una postura en la que no se ven los colores iridiscentes de las plumas del babero y la frente.
El Colibrí magnífico era el colibrí más grande entre los que frecuentaban los comederos del Hotel Savegre.
Un Colibrí colirrayado (Eupherusa eximia) en los jardines del Hotel Savegre.
Un Colibrí insigne (Panterpe insignis) en los jardines del Hotel Savegre. Es endémico de las montañas de Costa Rica y el oeste de Panamá.
Una hembra de Colibrí gorjipúrpura (Lampornis calolaemus) en uno de los comederos del Hotel Savegre.
Una hembra de Colibrí gorjipúrpura tomando el agua azucarada que contiene el comedero.
El Colibrí verdemar (Colibri thalassinus) era el más común en los jardines del Hotel Savegre.
El Colibrí verdemar con sus plumas iridiscentes verdes y azules.

El Colibrí verdemar en su posadero.
El Chingolo común (Zonotrichia capensis) en los jardines del Hotel Savegre.
El Chingolo común era el pájaro que más se parecía a un gorrión común en su comportamiento.
Una Candelita collareja (Myioborus torquatus) junto a nuestro alojamiento del Hotel Savegre. Otro endemismo de las montañas de Costa Rica y el oeste de Panamá.

Una Candelita collareja peleando con su reflejo en el vidrio de una de las ventanas de nuestro alojamiento, en un comportamiento que recordaba al Petirrojo europeo. Después de comer, realizamos la ruta "Canto de las aves", de 2,3 km.
Un Zorzalito de Frantzius (Catharus frantzii) al comienzo de nuestro recorrido.
La mariposa Catasticta teutila.
Una Ardilla colirroja (Sciurus granatensis).

La Ardilla colirroja comiéndose una manzana de la plantación de manzanos que hay dentro de esta propiedad privada.
Flores de la platanilla Heliconia beckneri.

Flores y hojas de la platanilla Heliconia beckneri. En la cuenca del río Savegre hay 2.024 especies de flora vascular, según el "Manual de plantas registradas en la cuenca hidrográfica del río Savegre, Costa Rica", del año 2001.
En las riberas de los arroyos no eran raros los helechos arborescentes. Estos fósiles vivientes nos sugieren los ecosistemas del Terciario.
El mismo helecho arborescente más de cerca. Los helechos arborescentes (Familia Cyatheaeceae) cuentan con 31 especies en Costa Rica de los géneros Alsophila (5), Cyathea (25) y Sphaeropteris (1).
Una vista cenital del mismo helecho arborescente.
Lorea, Amaia y Maite junto al helecho arborescente.
Yo junto a otro de estos helechos arborescentes que tanto me gustaron.
Esta es una de 29 especies del género Adiantum que viven en Costa Rica. Se trata de Adiantum andicola, muy parecido al europeo Adiantum capillus-veneris.
En Savegre eran muy comunes las bromelias (Familia Bromeliaceae) de diversos géneros.
En Costa Rica hay 5 especies del género Lycopodium. Entre ellos, Lycopodium clavatum, también presente en Europa, es uno de los más comunes. Este se parecía mucho a dicha especie.
Un Soterrey ocráceo (Troglodytes ochraceus), endémico de las montañas de Costa Rica y el oeste de Panamá.
Un Subepalo rojizo (Margarornis rubiginosus). Otro endemismo de las montañas de Costa Rica y el oeste de Panamá.
Un Cerquero musliamarillo (Pselliophorus tibialis), endémico de las montañas de Costa Rica y el oeste de Panamá.

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