11 de septiembre de 2014

Costa Rica, 17 de julio de 2014

Al salir de nuestra habitación del hotel Carara, nos encontramos un ruidoso grupo de Guacamayo macao (Ara macao) comiendo los frutos de varios árboles de los jardines del hotel y sus alrededores.
La población de Guacamayo macao del Parque Nacional Carara y aledaños consta de unos pocos cientos de ejemplares. En esta época del año muchos de ellos se alimentan en esta zona costera diariamente.
Son la joya ornitológica del Parque Nacional Carara y sus alrededores.
Pudimos verlos durante los 4 días que estuvimos en el hotel Carara.
En los alrededores del hotel Carara comían sin descanso justo después del amanecer y volaban hacia alguna zona de descanso una o dos horas después.

Un vídeo de un Guacamayo macao alimentándose.
En el hotel Carara también buscaba su alimento la Ardilla variable (Sciurus variegatoides).
En Costa Rica se distinguen 7 subespecies, reconocibles por los colores de su pelaje.
El Cucarachero nuquirrufo (Campylorhynchus rufinucha) era el residente más ruidoso y activo en los jardines del hotel Carara.
Vive en parejas o en grupos familiares formados por 3-5 aves que no dejan de interaccionar entre sí.
Un Aura gallipavo (Cathartes aura) pasaba la noche en una de las palmeras de los jardines del hotel.
El Amazilia tzacatl (Amazilia tzacatl) nos hizo disfrutar con sus vuelos para libar de las flores de los jardines del hotel.
En bastantes hoteles y restaurantes vimos que tenían plantadas plantas que suministran néctar a los colibríes y las mariposas. En su mayoría, son especies de plantas costarricenses.
Heliconius hecale era una de las bellas mariposas que vimos en el hotel Carara.
Una pareja de Urraca hermosa cariblanca (Calocitta formosa) vivía en los jardines del hotel y llegaban a buscar restos de comida sobre las mesas del comedor.
El Carpintero de Hoffmann (Melanerpes hoffmannii) también era fácil de ver en el hotel.
Entre el hotel y el mar había una zona arbolada en la que se encontraba este juvenil de Busardo negro del Pacífico (Buteogallus subtilis).
El Cocotero (Cocus nucifera) es un árbol introducido en América, pero es realmente común en Costa Rica.
Paseo desde el hotel Carara hasta la orilla del mar.
El Océano Pacífico en Tárcoles.
Otra vista del mar desde cerca del hotel Carara.
En diciembre de 2012 Costa Rica prohibió la caza deportiva. El respeto por la fauna silvestre de los costarricenses es admirable. Aquí un grupo de Pelícanos alcatraces (Pelecanus occidentalis) junto a una barca de pescadores.
El Bienteveo común (Pitangus sulphuratus) es una de las aves más fáciles de ver en los pueblos de Costa Rica.
En Tárcoles también era común la Zenaida aliblanca (Zenaida asiatica).
Este Garrobo común (Ctenosaura similis) lo fotografiamos junto al embarcadero de Tárcoles en el estuario del río Grande, desde donde se hace una visita turística con el principal objetivo de ver a los cocodrilos de cerca.
Sin contar la longitud de la cola, llegan a medir 50 centímetros. Son realmente muy grandes.
Si los adultos son pardos, en los juveniles predomina el color verde.
Golondrina de manglar (Tachycineta albilinea), común en el estuario.
También aquí vimos por primera vez al Basilisco común (Basiliscus basiliscus), con capacidad para correr sobre el agua, por lo que se conoce localmente como "lagarto de Cristo".
En la foto anterior podíamos ver un adulto y en esta a un juvenil.
El mismo juvenil de Basilisco común.
En el techo del embarcadero se encontraba este avispero, una prueba más del respeto de los costarricenses por la fauna silvestre.
En esta panorámica, el estuario del río Grande en Tárcoles desde el embarcadero. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Uno de los barcos que realiza la ruta en busca de Cocodrilos americanos.
Una Garceta grande (Egretta alba) en el estuario del río Grande.
La Garceta grande (Egretta alba) fue una de las pocas especies de aves que vi en Costa Rica y que también puede verse en Europa.
Río Grande en Tárcoles.
Un adulto de Garcita verdosa (Butorides striatus) en el nido.

Una Garcita verdosa en una percha, acechando a sus presas.
Un juvenil de Garcita verdosa.
Llanura de fango intermareal y manglar en el estuario del río Grande en Tárcoles.
Un Avetigre mejicana (Tigrisoma mexicanum) subiendo por el tronco de un árbol inclinado.
Otra imagen de la misma ave.
Árboles en la ribera del estuario.
Una Garza azulada (Ardea herodias), parecida a la Garza real que podemos ver en Europa.
Canal entre el manglar.
Una Garceta nívea (Egretta thula), parecida a la Garceta común, también común en Europa.
Canal entre el manglar.
Un Corocoro blanco (Eudocimus albus) buscando su alimento en las fangales intermareales del estuario.
Una Garceta azul (Egretta caerulea).
Una Garceta tricolor (Egretta tricolor).
Un Martinete cucharón (Cochlearius cochlearius).
Un juvenil de Espátula rosada (Platalea ajaja).
Un hembra de Anhinga americana (Anhinga anhinga).
Un grupo de Zopilote negro (Coragyps atratus), ave rapaz carroñera omnipresente.
Tres ejemplares de Tántalo americano (Mycteria americana).
Paseo por el manglar del estuario del río Grande en Tárcoles.
El protagonista indiscutible de los paseos en barco por el estuario del río Grande: el Cocodrilo americano (Crocodylus acutus).
Aquí un juvenil.
Los ejemplares grandes en esta zona viven solitarios y a cada uno le ponen un nombre.
Son realmente grandes y se sabe que peligrosos.
Un detalle de los dientes de uno de ellos.
Detalle del ojo.
El momento más emocionante para los turistas es cuando les dan de comer casi en la boca.
Mis hijas repasando las fotografías que han podido hacer. Después comimos en un curioso restaurante que han instalado junto al embarcadero. Al cambio, en Costa Rica se puede comer muy bien por 4 o 5 euros.
Una excursión turística que no se debería perder ningún aficionado a la fauna que visite Costa Rica.
En los jardines del restaurante, la mariposa Anarmia fatima.
Anartia jatrophae es otra de las bonitas mariposas tropicales.
Dione juno.
Dryas iulia.
Mariposa indeterminada.
Anolis de bosque seco (Norops cupreus) en los jardines del restaurante. Los lagartos del género Anolis cuentan con 25 especies en Costa Rica. En general son comunes, pequeños y difíciles de identificar para un turista europeo.
El Tirano melancólico (Tyrannus melancholicus) resultó ser una especie común en todos los lugares de Costa Rica que visitamos.
Después de comer fuimos a Playa Azul, junto a la desembocadura del río Grande. Aquí vimos esta bonita Ardilla variable, que como nos sucedió en Tárcoles, no tenía el color del pelaje de la subespecie propia de esta zona, según el libro "The Mammals of Costa Rica".
Un vídeo de esta Ardilla variable comienzo el fruto de un árbol.
Playa Azul resultó un lugar excelente para observar aves, si bien abundaban los restos de distinto tipo, principalmente ramas.
Yo, cargando con los aparatos en Playa Azul.
Entre los restos acumulados en la playa buscaba su sustento esta Tortolita mexicana (Scardafella inca).
Lorea, Amaia y Maite, disfrutando de tantas aves.
En este grupo hay numerosos ejemplares de Charrán real (Thalasseus maximus), un Charrán elegante (Thalasseus elegans) (el ave más a la izquierda) y dos individuos de Charrán patinegro (Sterna sandvicensis).
Un adulto y varios juveniles de Pelícano alcatraz (Pelecanus occidentalis).
En la playa, uno de los juveniles de Pelícano alcatraz (Pelecanus occidentalis).
Playa Azul. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Adultos y juveniles de Pelícano alcatraz (Pelecanus occidentalis) y Rabihorcado magnífico (Fregata magnificens) posados en un árbol junto a Playa Azul.
Posado en unos árboles de la orilla, uno de los juveniles de Rabihorcado magnífico (Fregata magnificens).
Un juvenil de Rabihorcado magnífico en vuelo.
En la arena este bonito bivalvo indeterminado de color rosa.
Aves en Playa Azul.
Cangrejo indeterminado alimentándose en Playa Azul.
El Cangrejo recogía rápidamente las partículas alimenticias que se encontraban en la arena fangosa de Playa Azul.
Dos juveniles de Cormorán neotropical (Phalacrocorax olivaceus).
Tres ejemplares de Playero aliblanco (Tringa semipalmata) y una Aguja canela (Limosa fedoa). Son varias las especies que presentan residentes estivales no reproductores.
Dos ejemplares de Playero aliblanco y un Correlimos de Alaska (Calidris mauri).
Tres ejemplares de Playero aliblanco y un Zarapito trinador americano (Numenius hudsonicus).
Dos ejemplares de Correlimos de rompientes (Aphriza virgata) y otros dos de Vuelvepiedras común (Arenaria interpres).
Tres ejemplares de Correlimos de rompientes (Aphriza virgata) y un Vuelvepiedras común (Arenaria interpres).
Chorlitejo semipalmeado (Charadrius semipalmatus).
Chorlitejo piquigrueso (Charadrius wilsonia).
Parecía cerrado el "Instituto Herman para Estudios Biológicos" de Playa Azul. Me encantó la frase "Conservemos lo que queda".
Una de las señales de tráfico de Tárcoles. También me gustó mucho.
Aquí, este Tirano melancólico (Tyrannus melancholicus).
No lejos de donde vimos por la mañana un ejemplar, ahora vemos este otro juvenil de Busardo negro del Pacífico (Buteogallus subtilis).
Detalle del Busardo negro del Pacífico.

1 comentario:

  1. ¡Qué recuerdos!
    Muchas gracias, Juan Manuel, por este ratito recordando experiencias incomparables.

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